Por Alejandro Trujillo/Puerto Vallarta
La Zona Romántica de Puerto Vallarta, Jalisco, también conocida como el Viejo Vallarta, es un sitio ecléctico, ahí, en su multicolor, convergen pintorescas casitas de rústicas fachadas en calles adoquinadas y restaurantes, bares y galerías, modernos apartamentos, así como hoteles boutique.
Esa playa de Los Muertos con su muelle es un atractivo turístico en el sitio, tanto para visitantes nacionales como extranjeros.
La zona, que con el paso de los años ganó notoriedad a nivel internacional, motivada por personajes mediáticos que le han visitado, es también un espacio de descubrimiento para algunos y hogar permanente para otros; es un caleidoscopio de realidades, poseedora de una enriquecedora historia oculta habitando y navegando en la cálida vitalidad de su narrativa visible recorrida por su río Cuale, su alma vital en el surgimiento de Puerto Vallarta, tal cual es hoy, un destino imperdible de talla mundial y la ciudad pequeña más hermosa de Latinoamérica.
Para convertirse en sitio de tradición alternada con modernidad, sin perder su encanto, la Zona Romántica del puerto, ese primer casco de la ciudad vallartense o paraíso perdido, como también alguna vez se le denominó, a lo largo de su historia atravesó una serie de sucesos que le posicionaron como un vibrante referente turístico globalmente.
LA NOCHE DE LA IGUANA Y LA LLEGADA DE NIXON
Corría el año de 1964 cuando la zona fue escenario del rodaje de la laureada cinta estadounidense “La noche de la iguana”, protagonizada por Ava Gardner y Richard Burton, comenta Gabino Urrutia, reconocido cronista de Puerto Vallarta.
El evento atrajo los reflectores de la prensa internacional y con ello se visibilizó de manera importante el puerto a nivel global en una época en que el destino turístico de playa más representativo de México era Acapulco, por el Pacífico, pues hasta ese entonces Puerto Vallarta no figuraba a nivel nacional ni internacionalmente antes de los años 60´s.
Sin embargo, tras el “boom” mediático de la cinta “empezaron a llegar vuelos. Así empezó a llegar el extranjero por vuelos directos”.
Uno de los acontecimientos más relevantes en la historia de Puerto Vallarta, señala Urrutia, ocurrió apenas dos años después de que el gobernador de Jalisco, Francisco Medina Ascencio, otorgara al puerto la denominación de ciudad en 1968.
En 1970, el entonces presidente de México, Gustavo Díaz Ordaz, se reunió ahí con su homólogo estadounidense, Richard Nixon, para establecer una serie de acuerdos binacionales, un hecho que dio mayor proyección y peso político al municipio playero y, por supuesto, a su zona emblemática.
MÁS PRODUCCIONES, LA REINA DE INGLATERRA Y LOS ARIEL
Igualmente, además de haber sido locación de La noche de la iguana y escenario del encuentro entre los expresidentes citados, Puerto Vallarta continuó atrayendo producciones y personalidades de Hollywood.
El cronista menciona cintas como El hombre llamado Viernes, protagonizada por Peter O’Toole y Richard Roundtree; Corsario Escarlata, protagonizada por Robert Shaw y James Earl Jones, y El Magnífico, con Jean-Paul Belmondo y Jacqueline Bisset, como ejemplos de la actividad cinematográfica de las décadas de los setenta y ochenta que dieron visibilidad internacional al puerto.
Posteriormente llegarían otras producciones, como Herbie Goes Bananas y Predator, con Arnold Schwarzenegger, que igualmente sumaron a la consolidación del puerto como un importante y glamuroso destino turístico.
Por su parte, en febrero de 1983, la localidad estuvo a los ojos del mundo por la visita de la reina de Inglaterra, Isabel II, siendo recibida por el entonces presidente de México, Miguel de la Madrid.
Además, en la historia reciente, Puerto Vallarta, con ese corazón que le representa su Zona Romántica, recibió en el año 2025 la realización de la edición número 67 de los Premios Ariel, consolidando al destino también como una sede importante para eventos cinematográficos en nuestro país, brillando aún más y siendo un referente global de excelencia en turismo, pero sobre todo de hospitalidad y del trato amable de su gente, los vallartenses.
DE LA VOCACIÓN MINERA A PROTAGONISTA TURÍSTICO
En cuanto al turismo, Urrutia señala que, en las temporadas de primavera y verano, con su tibio y dorado atardecer, hay una mayor presencia de visitantes nacionales, quienes recorren con curiosidad toda la Zona Romántica y disfrutan de su mestizaje gastronómico.
Destaca, además, la presencia de comerciantes provenientes de distintas regiones del país, especialmente en el colorido comercio artesanal, “de todas partes del país puedes encontrarlos en Puerto Vallarta”, señala y detalla que, por su parte, los turistas extranjeros cada vez extienden más su estadía, ya que optan por la modalidad de alquilar apartamentos, quedándose hasta tres o cuatro meses para disfrutar de las experiencias y la hospitalidad del lugar.
Así pues, Puerto Vallarta, que en su momento formó parte de San Sebastián, hasta separársele hacia el año 1918, tuvo una economía inicialmente sustentada en su importante vocación minera, hasta transitar con el tiempo a la agricultura, asentándose así desde las montañas hasta al pie del río Cuale.
Hoy su proceso histórico le ha convertido en un ícono indiscutible del turismo mexicano. Hoy la pintoresca ciudad ha sido catalogada por el ranking Condé Nast Traveler como la mejor ciudad pequeña de Latinoamérica.
CAMINANDO ENTRE LAS CALLECITAS E HISTORIAS
Esa belleza nostálgica que representa para los lugareños, quienes han visto pasar la historia del Viejo Puerto Vallarta en su devenir hacia la vibrante y multifacética Zona Romántica, no puede entenderse para el visitante si no se toma el tiempo de caminar el lugar a pie, yendo y viniendo entre las callecitas adoquinadas del casco viejo, “hay que ver la fachada de las casitas viejas”, señala Urrutia.
Solo así se logra advertir su alma, entre los ecos del hermoso mar de los Muertos, llamado así en el argot marino por sus aguas quietas, en el arrullo al anochecer del Pacífico mexicano.
Entre el bullicio de su vida nocturna, la pasividad del oleaje, las historias impregnadas en sus callejuelas de fachadas coloridas, su gastronomía diversa que la posiciona a nivel internacional, la calidez de su gente, dispuesta siempre a cálida conversación, y entre un sinfín de motivos, Puerto Vallarta y su Zona Romántica, ese Viejo Vallarta quedan como una impronta en nuestra memoria de sus visitantes, invitándoles siempre a regresar y redescubrirlo, porque para quien tiene la curiosidad y el ánimo de recorrerle a pie, habrá una historia que descubrir.











