Por Alejandro Trujillo/La Huerta
Agua turquesa, estampas de ensueño al emerger o caer el sol, vientos arrullados por el cántico de su fauna, desde aves, destacando al pájaro bobo en esa su Isla Cocinas, un santuario protegido, hasta las ballenas que se elevan rompiendo el oleaje para mostrarse.
Punta Pérula es un destino excepcional: lejos de los grandes resorts y el turismo comercial, constituye, por la implementación de un turismo sostenible y de concientización ambiental, un espacio de desconexión citadina y un encuentro más íntimo con la naturaleza.
No hay hoteles grandes, todos son pequeños y con una imagen equilibrada con la del pueblo, incluso el malecón está diseñado para no alterar el paisaje del lugar, menciona Julián Virgen, director de Turismo del municipio de La Huerta, Jalisco, donde se ubica la paradisíaca playa de Punta Pérula.
“De hecho todos los materiales que se usaron no alteran el ecosistema”, menciona en cuanto al modelo de arquitectura medioambientalmente responsable que incluso funciona como un ejemplo para la región de la Costa Alegre al romper con el esquema de urbanización masiva y optar por una integrada al paisaje que igualmente brinda una mejor experiencia al turista.
SIN TURISMO DEPREDADOR
Julián reconoce que, por la belleza de sus aguas, arenas blanquecinas, flora y fauna, a Punta Pérula se le denomina como ‘el Cancuncito de Jalisco’; sin embargo, acota que existe un punto diametralmente opuesto en esa concepción y sobre la que se cimienta la concatenación de estrategias de preservación medioambiental: no impera un turismo comercialmente depredador, sino uno afincado en el cuidado del entorno.
Se apuesta así por un perfil de turista consciente, que vive la naturaleza y se divierte sin dañarla, regresando a casa con una cuota de conocimiento sobre preservación ambiental.
El director de Turismo de La Huerta cita como un punto de quiebre para una cada vez más importante gestión de políticas medioambientales, el caso de Isla Cocinas, designada en el año 2002 por el Gobierno Federal como un Santuario Natural Protegido, área que fue, en su momento, rebasada en su capacidad por visitantes; sin embargo, actualmente ello está controlado para cuidar la viabilidad de las especies.
“Se está concientizando al turista, ahorita el recorrido es de máximo dos horas (la estancia en la isla, a la cual se llega mediante el traslado de taxis marítimos regulados). No están permitidos alimentos ni bebidas (solo una botella de agua), tampoco se permite alterar el orden, solo es ir y volver. Regresa el viaje el turista y sale otro viaje a la isla. Hay cierto límite de personas que pueden estar en ese momento en el lugar, y eso ha mejorado muchísimo el ecosistema y así es como se está concientizando”, comenta Julián. “Recuerdo que antes era de que pagabas tu viaje, te llevaban en la mañana y tú podías decir recógeme a las cuatro o cinco de la tarde, y era de estar todo el día, pero hoy nada más es de dos horas máximo por viaje”.
ATRACTIVO TURÍSTICO
El turismo medioambiental beneficia de manera importante a los diversos prestadores de servicios turísticos, abona Julián, ya que subraya que las regulaciones mantienen atractivo el lugar y así el turista tiende a regresar.
“Porque es un lugar agradable, un lugar limpio, se llevan un buen sabor de boca y eso es lo que queremos, que vuelvan a nuestras playas”, cita.
Igualmente destaca que al prestador de servicios turísticos se le capacita regularmente en la mejora de sus servicios, incluso otorgándoles certificaciones.
Punta Pérula ofrece la oportunidad de establecer una relación empática con la vida que trasciende a la experiencia del momento a través de dinámicas como la liberación de tortugas mediante la fundación Carey, que opera en el lugar preservándolas, u observar durante los meses de noviembre a marzo ballenas que emergen a la superficie cual ritual, una danza de gigantes proyectada entre el mar y el cielo, “ver de cerca una ballena es una experiencia única”, comenta el encargado de turismo.
“Punta Pérula enriquece y expande su experiencia turística con una variedad de ofertas de deportes, tanto marítimos como terrestres. En estos podemos encontrar desde el tradicional paseo en banana, pesca de orilla y el paseo en lancha hacia la reconocida Isla Cocinas, trayecto que contempla navegar por otras islas de la zona, como La Pajarera o La Palma, hasta el manejo de cuatrimotos por terracería en el pueblo, actividad que por regulaciones medioambientales no puede ejercerse en la arena. Sobre estas atracciones, Julián Virgen señala: “la principal es la de Isla Cocinas. Venir a Pérula y no venir a Isla Cocinas es que no viniste a Punta Pérula”, señala.
TURISMO RESPONSABLE
Al turismo medioambientalmente responsable en Punta Pérula, que implementa acciones de una respetuosa relación con la naturaleza y la práctica de una arquitectura sostenible en la región que procure el equilibrio con la naturaleza, se suma también la promoción de la artesanía local en los diversos hoteles de la zona, como en Villa Nahuales, promoviendo la tradición cultural y estableciendo un vehículo de ingresos para los artesanos locales.
“A Punta Pérula acuden tanto turistas nacionales como internacionales, estos últimos principalmente en el periodo que comprende de noviembre a marzo. El turista lo que quiere es olvidarse de la ciudad, las playas que tenemos en el municipio son playas vírgenes que te desconectan, aquí vienes a disfrutar, vienes a descansar, a relajarte y más que nada a probar nuestra gastronomía que está de lujo”, enfatiza.
“Todo el tiempo tenemos turismo”, destaca, al tiempo que señala la próxima creación de un corredor turístico en la Costa Alegre, el cual integrará las playas de La Huerta con las de Cihuatlán y Tomatlán hasta Cabo Corrientes.”
Julián Virgen invita a visitar no solamente Punta Pérula, sino otras playas de La Huerta que poseen su propio encanto y complementan una estética y enriquecedora experiencia turística, como La Manzanilla.
“Tenemos La Manzanilla, que es una playa muy bonita con diferentes atractivos turísticos y también tiene lo suyo… y así como se enamoran de Punta Pérula, se vayan enamorando de todas las demás playas de La Huerta, que tiene las más bellas de todo el corredor turístico de la Costa Alegre”, señala.
PLAYA DE ENSUEÑO
Punta Pérula, si bien es una playa de ensueño, representa también una oportunidad de aprendizaje en la corresponsabilidad; de entender que nuestras acciones impactan en el futuro y que juntos podemos crear el mejor posible respetando la inocencia de la vida. Esa es la enseñanza. Como un firme mensaje de este turismo sostenible, Julián señala: “Cuando vayas a un lugar, déjalo mejor que como lo visitaste, hay que cuidarlo porque así nuevas generaciones lo van a poder disfrutar como tú lo estás disfrutando”.












