Por Eugenio Ortiz Carreño/Bahía de Banderas
San Pedro Lagunillas es un enigmático pueblo, que además de tener en las cercanías una bonita laguna y estar en las faldas del volcán el Ceboruco, tiene una historia interesante, tal vez derivada de su cercanía a la ciudad de Compostela y de Tepic, la capital del estado, donde en los últimos 200 años se han suscitado hechos de trascendencia.
Las huellas de la historia están en su templo católico que data de hace unos 400 años según refiere el padre Bernardo de Balbuena, párroco del mismo- Pero de forma más clara se aprecia en la columna de los Mártires que se levanta en un solo nivel de planta poligonal, construida en piedra con muros de cantería y que conmemora a los fallecidos en el ataque de Manuel Lozada, el llamado “Tigre de Alica”.
Según relata Rodolfo Medina González, cronista e historiador de Compostela, la columna es un símbolo “anti Lozada”, similar a la que existió otra en la ciudad de Compostela justo donde hoy se encuentra el monumento al patrón Santo Santiago y también en la ciudad de Tepic, donde también había rechazo al mencionado bandolero del siglo XIX.
Otro dato curioso de San Pedro Lagunillas es que se encuentra un “árbol de terebinto” (conocido localmente como un “fósil viviente” ya que es una especie antiquísima originaria del Mediterráneo y Medio Oriente. Se ubica en la Plaza de los Terebintos, junto a la presidencia municipal. La tradición popular refiere que la cruz de Jesucristo se hizo con su madera.
Recorrer las calles de San Pedro Lagunillas es ver cómo el tiempo se detiene y entretiene. En el corazón del pueblo se encuentra uno de sus más valiosos tesoros, el templo de San Pedro Apóstol, cuya historia se remonta a la etapa colonial ya que se inició su construcción hace aproximadamente cuatro siglos.
Según el escritor Bernardo de Balbuena, quien fue vecino y párroco de San Pedro, y quién estuvo relacionado con el inicio de la construcción del templo y de la casa cural. La tradición histórica señala que todo inicio en aquellos años y que el templo fue concluido en 1692, es decir que esos muros han sido testigos de más de tres siglos de historia y generaciones enteras han pasado frente a esta iglesia.
Aquí se han celebrado bautizos, bodas, fiestas patronales y toda clase de celebraciones populares, así como momentos que forman parte de la memoria de las familias. Incluso el templo guarda huellas de diversos acontecimientos y épocas, en una de sus estructuras se encuentra una inscripción que remite al año 1742 mientras que una de sus campanas conserva la inscripción dedicada al señor San Pedro y la fecha de 1888.
GUARDAN RECUERDOS
En San Pedro Lagunillas cada piedra, cada campana y cada casa parecen guardar recuerdos del pasado, como el Movimiento Cristero y la época de la destrucción de los latifundios. San Pedro Lagunillas no solo conserva edificios antiguos porque la gente guarda tradiciones que han pasado de generación en generación, y cuando llega septiembre todo cambia y las calles cobran una nueva vida o nuevo aspecto con las topaderas una de las celebraciones más características de este pueblo, porque la gente busca barrios, disfraces, busca convivencia y tradición porque todo se mezcla para mantener viva una costumbre que forma parte de la identidad de sus habitantes.
Por eso caminar por las calles de San Pedro Lagunillas, es mucho más que recorrer sus calles. Es caminar por su historia, es admirar sus casas y preguntarse cuántas generaciones de una familia han pasado por sus muros y pisado sus empedrados y sus adoquines es escuchar las campanas de un templo que han acompañado al pueblo por siglos.
Y es que San Pedro lagunillas no es un simple pueblo, es un lugar donde el pasado aún vive entre sus calles, en sus casas, sus tradiciones y su gente. Sus calles adoquinadas, casas de ladrillo rojo con fachadas aplanadas pintadas de blanco en su mayoría destacando la calle Hidalgo, que es la principal donde la gente dice que quien llega no se quiere ir. Familias conocidas de San Pedro Lagunillas son los Covarrubias Gómez, los Delgado a los que se suman más de 4 mil 200 personas que han disfrutado de la tranquilidad y de sus hermosos parajes entre los que destacan precisamente las lagunas.
Para llegar a San Pedro Lagunillas, es preciso llegar a la ciudad de Compostela, desde donde hay una calle que comunica con el pueblo vecino, contando además con servicio de transporte colectivo. En la entrada del pueblo hay un arco de bienvenida y a un lado una plazoleta con jardineras donde los señores grandes acostumbran sentarse a platicar sus recuerdos de los tiempos de la Cristiada y el reparto agrario.












