Ceboruco y Sanganguey, dos atractivos turísticos

Por Eugenio Ortiz Carreño/Bahía de Banderas

Desde que inició la actual administración, la Secretaría de Turismo de Nayarit ha intentado múltiples esfuerzos por atraer turismo a estos sitios y lo mismo se han hecho eventos de sobrevuelos en parapente que recorridos en cuatrimotos y grupos de excursionismo para dar a conocer los atractivos de las enigmáticas montañas.

Sin embargo, hasta la fecha los esfuerzos han sido infructuosos, debido a que en esos lugares no hay servicios mínimos para viajeros y pocos son los guías que desde Jala o de Tepic, organizan viajes de reconocimiento y hasta los pocos señalamientos que se han llegado a instalar, han sido vandalizados, según han testimoniado los pocos que se han aventurado a conocer.

VOLCANES ACTIVOS

Técnicamente el Ceboruco y el Sangangüey son dos imponentes estratovolcanes ubicados en el estado de Nayarit que forman parte del Eje Neovolcánico Transversal y ambos están activos, porque quienes los han conocido, han podido constatar lugares donde se escapan fumarolas de azufre y vapor de agua.

Con 2,280 metros sobre el nivel del mar y fumarolas activas, el Ceboruco, se localiza entre Jala y Ahuacatlán y se ofrece un sendero para caminata de 2 a 3 horas. Su terreno pasa de húmedo y caluroso a frío y seco, hasta llegar a paisajes volcánicos que son los que causan mayor interés del visitante.

El sendero es fácil de caminar y curva hacia la base del volcán que es conocido como “El Gigante Negro” que viene de “Tzeboruko” en la lengua indígena que significar “El que bufa con ira” y en nahuatl quiere decir “cerro grande” o “montaña elevada” y a pesar de su aspecto espantoso, la ruta es agradable y tranquila.

En la antigua carretera Guadalajara Tepic, hay un tramo antes de llegar al municipio de Jala, en que el pasajero se ve sorprendido por un panorama realmente espectacular, de una amplia zona de rocas volcánica, negra que parece recién sacada del fondo de la tierra y hasta brilla al sol, pero es la roca que arrojó el volcán en su última erupción ocurrida en 1975.

En algunas partes ese panorama se ve de los dos lados de la cinta asfáltica y al contemplarla el viajero sabe que pronto estará en la capital nayarita. Según se ha establecido, el Ceboruco cuenta con un cráter principal que mide aproximadamente 1.5 kilómetros.

Otros datos técnicos son que es uno de los volcanes más estudiados de México por su actividad histórica y geológica. La región alrededor del Ceboruco está habitada por comunidades que practican agricultura en tierras volcánicas fértiles.

Presenta fumarolas y emisiones de gases que permiten monitorear su actividad actual. Su paisaje ha sido escenario de excursiones científicas y turismo de aventura, incluyendo senderismo y observación de flora y fauna local.

Hasta el momento la realidad es que el flujo de visitación hacia esos “atractivos” nayaritas es escaso.

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