Por Eugenio Ortiz Carreño/Bahía de Banderas
Los pueblos costeros del Estado de Nayarit, llevan más de tres semanas soportando el golpeteo de huracanes y como dirían los viejos boxeadores, “ya no ven lo fuerte, sino lo tupido”, lo que no solo ha causado daños materiales de consideración, sino que ha paralizado la actividad pesquera, por lo que la mayoría ha retirado sus embarcaciones a lugares seguros en tierra.
Todo empezó el 23 de septiembre, cuando “Polo” comenzó a golpear Acapulco y Zihuatanejo, por lo que se encendieron las luces de alerta en el resto del litoral del Pacífico, se vio lo que hizo en Michoacán y Colima y en Jalisco, rematando en Nayarit y Sinaloa con fuerte oleaje que derribó negocios en la playa.
El daño fue mayor con Rachel y Simon, que destruyeron los malecones de San Blas, en Nayarit y el de Mazatlán, en Sinaloa. Ahora viene Trudy que según los pronósticos no llega a Sinaloa, pero pasa frente a Colima y Jalisco, y este domingo estuvo frente a Puerto Vallarta, el lunes se aleja hacia el oeste y noroeste toca a Sinaloa aguantar el calor con temperaturas máximas de 35 a 40 grados, con humedad, alta además de chubascos aislados, con precipitaciones de entre 5 a 25 milímetros.
La tarde noche de este domingo 18 de octubre, en Bucerías la población reportó oleaje muy alto por lo que los ostioneros estimaron que este lunes tampoco podrán trabajar y así llevan más de un mes. Lo inexplicable para turistas y gente local, es que hay muchachos surfeando y “toreando” las olas sin miedo al peligro.
Los ambientalistas más fatalistas al ver el fenómeno del oleaje auguran la desaparición de las playas dentro de poco “en todo el mundo”, porque según argumentan, en los océanos está pasando este problema y aconsejan a surfistas que no desafíen a la Naturaleza y hay quien les cree al contemplar como el mar forma corrientes de retorno que siguen impactando en la costa.
Los habitantes de San Blas ya se están preocupados porque extrañamente el mar sigue saliéndose fuera hacia tierra firme y en la zona de manglares de la Tovara el nivel del agua ha subido de forma considerable, incluso las carreteras que llegan a San Blas están inundadas a lo largo de varios kilómetros, en el punto conocido como “malpaso” y recomiendan a los viajeros tomar precauciones extremas, si quieren visitar el histórico puerto.












