Por Miguel Ángel Ocaña Reyes/Puerto Vallarta
La colonia Versalles, otrora sinónimo de tranquilidad residencial en Puerto Vallarta, se ha convertido en un escenario de colapso urbano que los vecinos ya no están dispuestos a tolerar. Ambulantaje descontrolado, recolección de basura deficiente, aguas negras que fluyen a cielo abierto por las vialidades, calles apropiadas por particulares, invasión de la vía pública, baches que se multiplican sin respuesta y una saturación de negocios que operan sin estacionamientos conforman el panorama de una zona que hoy vive sumida en el abandono institucional.
La gota que derramó el vaso llegó con una asamblea celebrada en el salón del IMSS, donde los vecinos, encabezados por Silvia Karen Montiel Sandoval, presidenta de la junta vecinal de Versalles, confrontaron a funcionarios públicos y regidores para exigir soluciones concretas ante el deterioro de los servicios públicos y la infraestructura urbana. En el encuentro estuvieron presentes los regidores Arnulfo Ortega, Laurel Carrillo, Marcia Bañuelos y Micaela Vázquez, así como el director de SEAPAL Vallarta, Carlos Alberto Ruiz Hernández, y el director de la Octava Jurisdicción Sanitaria, Jaime Álvarez Zayas.
LA INCONGRUENCIA QUE INDIGNA
Una de las principales quejas de los vecinos —y motivo de indignación generalizada— es la incongruencia de las autoridades al otorgar licencias de construcción y Dictámenes de Factibilidad para torres de departamentos cuando los servicios de agua potable, drenaje, alcantarillado y la infraestructura de la colonia son cada vez más insuficientes. Es decir, se autoriza el crecimiento inmobiliario desmedido mientras la red que debe soportarlo se desmorona.
El reclamo fue directo y sin matices. Los vecinos exigieron compromisos tangibles, no promesas vagas.
EMERGENCIA SANITARIA
El panorama sanitario que describió Jaime Álvarez Zayas, director de la Octava Jurisdicción Sanitaria, no es menor: la exposición a gases como amoniaco, dióxido de carbono y compuestos azufrados presentes en las aguas negras provoca cefaleas, náuseas, conjuntivitis e irritación respiratoria. El drenaje recibe partículas suspendidas, materia orgánica, detergentes, fosfatos y nitrógenos provenientes de actividades domésticas, lo que agrava la contaminación y el riesgo para la población.
SEAPAL RECONOCE LA EMERGENCIA, PERO ALEGA FALTA DE RECURSOS
El director de SEAPAL Vallarta, Carlos Alberto Ruiz Hernández, reconoció las fallas y describió la situación como una emergencia debido a la saturación de los sistemas de alcantarillado, el vertido de aguas residuales y aceites, y el impacto de desarrollos irregulares. Sin embargo, su diagnóstico también evidenció la magnitud del problema: se requieren aproximadamente 120 millones de pesos para atender la problemática de las descargas de aguas residuales en Versalles, inversión que el organismo no tiene disponible.
El funcionario explicó que la situación deriva, entre otros factores, de aproximadamente 28 años de falta de mantenimiento al sistema sanitario, así como de la utilización clandestina de la red de alcantarillado para descargar aguas pluviales y freáticas provenientes de algunos desarrollos inmobiliarios. Señaló que el organismo tiene identificadas las acciones necesarias —rehabilitar la infraestructura y separar los sistemas pluviales de los residuales—, aunque su ejecución enfrenta limitaciones presupuestales. Hizo un llamado a las autoridades estatales para obtener recursos y proyectos ejecutivos que garanticen agua potable de calidad.
COMPROMISOS Y ESCEPTICISMO
La reunión concluyó con la declaratoria de SEAPAL como una emergencia sanitaria y prioridad, para lo cual el organismo se abocaría a dar una solución. Se comprometió a que en la presente administración —a la que le queda un año— se solucione el problema, y por lo pronto se dará seguimiento la próxima semana con mesas de trabajo. Los regidores se llevaron el tema para, en caso necesario, aprobar los acuerdos en el pleno del Cabildo.
Los vecinos, sin embargo, salieron de la asamblea con una mezcla de esperanza y escepticismo. Después de años de promesas incumplidas, la pregunta que flota en el aire de Versalles es si esta vez las palabras se traducirán en acciones tangibles o si, una vez más, el diálogo se quedará en el papel mientras las aguas negras siguen corriendo por las calles de una colonia que se niega a rendirse.












