Por Eugenio Ortiz Carreño/Bahía de Banderas
Acaba de pasar la Semana Santa y como cada año en huaynamota se celebró la fiesta en honor de Jesús de Nazaret, o mejor conocido como el “Cristo Negro”, celebración que se hace con sorprendentes detalles como la presencia de los “judíos” o “borrados”, jóvenes semidesnudos que corren y gritan en torno a la imagen y de la procesión que camina hacia el templo.
En la sierra nayarita, por diversos medios, los feligreses se comunican y se invitan a peregrinar. “Desde muy temprano y con el corazón bien dispuesto vamos rumbo a Huaynamota, municipio Del Nayar. Salimos desde Guadalupe Ocotán, La Yesca con un grupo de amigos que decidimos emprender esta ruta juntos”.
Van por un camino que pocos conocen, una ruta de fe, de tradición y también de esfuerzo a visitar a Jesús de Nazaret. La historia es de Eduardo Estrada, un influencer de la zona. Entre los peregrinos hay quienes llegan en avioneta, por los pocos vuelos que se hacen desde la ciudad de Tepic, por el interés de conocer la que se considera una de las manifestaciones religiosas donde confluyen los cinco pueblos del Estado wixárica que son el Náayeri, o’dam, mexican y mestizos de toda la regipón, donde se venera al Cristo Negro, Jesús de Nazaret al que el pueblo wixárica llama “Tamatsika”.
La llegada de la imagen a Huaynamota, como en muchos otros casos, tiene mucho de historia fantástica, y se basa en una tradición oral que cuenta cómo se encontró la imagen de Cristo en un tronco de encino. La tradición cuenta que un vecino del pueblo salió a buscar leña para calentar su casa, cuando encontró la imagen de Cristo en el tronco de un encino.
La aparición de la imagen fue considerada un regalo divino y se convirtió en objeto de veneración para el pueblo, en una parroquia que se construyó a partir de una pequeña capilla. Cada año se celebra una fiesta patronal en honor al Cristo Negro de Huaynamota, conocida como Trecenario.
Incluso la tradición fue llevada a la ciudad de Tepic por la familia Monroy Celis, que ya tiene varios años celebrándose el último fin de semana del mes de enero. En la Sierra, la comunidad de Huaynamota, santuario de los huicholes, está dividida, de un lado viven los mestizos y del otro ellos, los de siempre. Una pista de aterrizaje está en medio.
El pequeño pueblo se localiza a 36.4 kilómetros, en dirección Norte, de la localidad de Jesús María, la cual tiene la mayor población dentro del municipio. La población en su mayor parte es de la etnia de los huicholes comunidad distribuida en territorios que comprende los Estados de Durango, Jalisco, Zacatecas y Nayarit.
HUICHOLES
Los huicholes son el segundo grupo indígena en Durango por su número de hablantes, pero representan el grupo más numeroso de Nayarit y Jalisco, asentados justamente en las escabrosas formaciones de la Sierra Madre Occidental en la confluencia de esos tres estados.
Los huicholes tienen una sólida identidad cultural, cuando se refieren a sí mismos en español se denominan como huicholes, pero cuando hablan en su propia lengua se llaman wixárika.
A pesar de los grandes esfuerzos evangelizadores emprendidos por los franciscanos desde el siglo XVI, las fiestas religiosas de los huicholes están directamente vinculadas a sus tradiciones. La cosmovisión del mundo, la religión, la mitología y el ritual conservan numerosas supervivencias prehispánicas, que se han venido reformulando continuamente al contacto de las culturas vecinas.
El calendario huichol incluye celebraciones que se originaron con el contacto de los frailes franciscanos, especialmente las relacionadas con Semana Santa, pero esas ceremonias han sido modificadas por las prácticas indígenas, a las que han incorporado las divinidades y el santoral cristiano, que los incluyen en las recitaciones que efectúan los chamanes.
Sólo el caso de la Virgen de Guadalupe, que según los huicholes fue una mujer india, se ha producido una especie de síntesis, de estricto sincretismo religioso ya que la mayor parte de los huicholes consideran a Nuestra Madre la Joven Muchacha Águila y a la Virgen de Guadalupe como una sola y misma diosa.
Las procesiones a los sitios sagrados que deben realizar cuando menos una vez en la vida cada uno de los huicholes es tal vez la tradición más difundida entre las comunidades mestizas. Cada año se realiza el llamado Viaje del Peyote o Viaje de Wirikuta, que consiste en una larga peregrinación a los desiertos de San Luis Potosí en busca de la cactácea a la que llaman hikuri.
En otro momento se realiza la peregrinación al Cerro Blanco en la serranía de Durango, para la iniciación de los jóvenes en la ofrenda del venado wawatsarí. La ceremonia del tatea neiya, conocida como “el vuelo mágico de los niños hasta Wirikuta”, tiene como propósito central la curación de los niños enfermos.
El complejo maíz, venado, peyote y sus tradiciones, es el centro del estilo de vida huichol, sus ofrendas inequívocamente refieren en su simbología cuando menos uno de estos tres elementos.
Lo intrincado de la sierra donde se localizan las poblaciones wixárika, ha permitido mantener sus tradiciones, pero al mismo tiempo es la razón por la que son poco conocidas, pese a la gran veneración que se da a la imagen del Cristo de Huaynamota.













