Por Miguel Ángel Ocaña Reyes/Bahía de Banderas
En un encuentro marcado por la camaradería, el respeto y la emoción, el Círculo de Autoridades Federales, Estatales y Municipales (CAFEM) celebró su reunión mensual correspondiente a enero en el restaurante Santo Coyote, encuentro que tuvo como eje central un sentido homenaje póstumo a uno de sus integrantes más apreciados, el Lic. Jesús José Rodríguez Campoy.
El salón, lejos del protocolo habitual, se transformó en un espacio íntimo donde colegas, amigos y familiares se congregaron no para el análisis de la agenda pública, sino para compartir anécdotas, recuerdos y celebrar la vida y trayectoria de un hombre cuya impronta dejó una huella profunda en las instituciones de Jalisco y la región.
Durante el emotivo acto, los miembros del CAFEM tomaron la palabra para evocar la extraordinaria calidad humana, el inconfundible sentido del humor y el compromiso inquebrantable con el servicio público que caracterizaron a Rodríguez Campoy. Se rememoró su paso por diversas dependencias, donde su trabajo fue siempre sinónimo de dedicación, rectitud y una genuina vocación por contribuir al bienestar de la comunidad, tanto en la capital tapatía como en Puerto Vallarta.
El momento de mayor emotividad llegó con la intervención de los familiares del homenajeado, quienes, visibilizando una profunda gratitud, expresaron su agradecimiento por el cariño y el reconocimiento demostrado por el círculo. Compartieron, con la naturalidad que da el afecto, detalles y anécdotas de sus últimos momentos, pintando el retrato de un hombre íntegro hasta el final, rodeado del amor de los suyos y en paz con su legado.
Como colofón a la reunión, en un acto cargado de solemnidad, se entregó un reconocimiento póstumo a la familia del Lic. Rodríguez Campoy. La distinción, recibida entre aplausos y lágrimas, simboliza no solo el agradecimiento del CAFEM por su labor como colega, sino el reconocimiento a un legado de servicio y entrega a la comunidad que permanecerá como un ejemplo para las actuales y futuras generaciones de servidores públicos.
La reunión del CAFEM de enero trascendió así su formato habitual para convertirse en un tributo a la persona detrás del cargo, recordando que el verdadero impacto de una trayectoria se mide en la huella que deja en las instituciones, en los compañeros de camino y, sobre todo, en el corazón de quienes lo conocieron. La despedida fue, en esencia, una celebración de una vida bien vivida y al servicio de los demás.












