Agencias/EFE/Cuba
La crisis actual se refleja en la combinación de problemas político-estructurales internos, la suspensión del suministro petrolero de aliados tradicionales como México y el endurecimiento de la presión política desde Estados Unidos, en un contexto marcado por las recientes declaraciones del presidente Miguel Díaz-Canel y del presidente estadounidense Donald Trump.
A principios de este mes, Cuba sufrió un apagón masivo que dejó a más de 6 millones de personas sin electricidad, lo que afectó el suministro de agua, gas y conectividad a internet.
Miguel Díaz-Canel, ha reconocido que el país está ante un escenario complicado, ya que las presiones económicas estadounidenses están dificultando el acceso a energía y recursos financieros.
“Estamos bajo una presión inmoral que utiliza el hambre y la falta de energía como armas de guerra contra nuestro pueblo. Cuba no acepta condiciones que vulneren su soberanía, pero confirmamos que existen canales de diálogo abiertos con la administración estadounidense porque nuestra prioridad es la supervivencia de las y los cubanos”, afirmó el mandatario al referirse a la situación económica que enfrenta la isla.
La reducción en el suministro de petróleo que Cuba recibía de sus aliados es uno de los factores que explican la actual crisis energética. Debido al acuerdo energético establecido en el año 2000, durante aproximadamente 15 años gran parte del abastecimiento energético de la isla dependió de envíos provenientes de Venezuela, pero la caída en la producción petrolera de ese país en el 2015 colapsó el abastecimiento.
Ante esta situación, Cuba buscó diversificar sus fuentes de energía mediante acuerdos con otros países. México, a través de Petróleos Mexicanos (PEMEX), envió cargamentos de crudo y combustibles para aliviar la presión sobre el sistema eléctrico cubano. Los cuales, según datos de PEMEX, en 2025 tuvieron un valor de más de 400 millones de dólares.
Sin embargo, ante las amenazas de Trump de imponer 25% de aranceles a productos mexicanos si se seguía suministrando crudo, México ha tenido que modificar su estrategia con Cuba. Recientemente, la presidenta Claudia Sheinbaum envió mil toneladas de víveres (leche en polvo y frijol), ya que el envío de petróleo, vital para la red eléctrica cubana, tuvo que ser suspendido para evitar represalias comerciales del gobierno estadounidense.
Santiago Aceves, especialista en comercio internacional, advierte que la administración de Donald Trump ha agudizado sus mecanismos de presión, utilizando la vulnerabilidad de terceros países para aislar definitivamente al régimen cubano.
“La estrategia de Donald Trump es quirúrgica, ha convertido la crisis energética de la isla en un dilema arancelario para el resto del continente. Al amenazar con impuestos a la importación, Trump no solo está asfixiando a Cuba, está forzando a socios como México a elegir entre la solidaridad ideológica o la estabilidad de su propio motor exportador”, explicó.











