Por Mario Herrera García/Puerto Vallarta
Este jueves murió el Ing. Enrique Carothers Barreto, reconocido empresario de Puerto Vallarta y fundador del emblemático hotel Playa Los Arcos, ubicado en la Zona Romántica de la colonia Emiliano Zapata.
Carothers Barreto fue una figura clave en el desarrollo turístico de Puerto Vallarta, fue querido, respetado y un líder en la industria turística local durante muchos años, antes de retirarse de la vida pública.
Durante todos estos años fuera de la escena pública siempre fue reconocido y admirado como un empresario hotelero de leyenda, tanto por su trabajo como por sus aportaciones al sector turístico, siempre en beneficio del destino y de su gente.
Fue en aquellos primeros años del despegue de Puerto Vallarta como destino turístico que, al lado de varios representantes de sector, el ingeniero Carothers participó en muchos eventos, foros y reuniones que buscaron siempre impulsar el desarrollo de la actividad turística de Puerto Vallarta.
Fue un 25 de noviembre de 2013 cuando el Grupo Editorial Vallarta Opina le rindió un homenaje al Ing. Enrique Carothers Barreto al entregarle la Presea Vallarta Opina, en reconocimiento a sus valiosas aportaciones hechas para impulsar el desarrollo de Puerto Vallarta durante casi 50 años.
El ingeniero fue, para hoteleros y empresarios de Puerto Vallarta, uno de los grandes personajes contemporáneos de la industria turística, a la que mucho aportó desde varios y diferentes frentes a lo largo de esas cinco décadas.
En ese entonces –y aún ahora- Carothers fue considerado por los integrantes de la industria turística de Puerto Vallarta como uno de los pilares de la hotelería local, pero sobre todo destacó su trabajo realizado de manera particular de la llamada Zona Romántica, ubicada en la colonia Emiliano Zapata y en la tradicional playa de Los Muertos.
CALIDAD HUMANA Y PROFESIONAL
A decir de propios y extraños, Carothers Barreto representó el testimonio más sólido sobre la trayectoria personal y profesional de un hombre que se caracterizó por su extraordinaria calidad humana.
También destacaron su amabilidad y solidaridad hacia sus semejantes, pero especialmente el indiscutible amor que profesó y manifestó con hechos por Puerto Vallarta durante más de 60 años.
Fue precisamente que durante las últimas cinco décadas –al cierre de 2013- que el ingeniero dedicó su vida a la actividad turística y a Puerto Vallarta, un destino al que le entregó todo sin escatimar en nada.
Se trató de un hombre de valores y principios que supo transformar en beneficios para Puerto Vallarta, al que le dio todo su tiempo y experiencia para que pudiera crecer y desarrollarse como el primer centro vacacional de playa del estado de Jalisco.
En opinión de sus amigos, empresarios y hoteleros, Enrique Carothers contribuyó de una manera muy importante y fundamental al desarrollo y progreso de Puerto Vallarta como destino turístico.
Es así que su larga trayectoria, sus innegables méritos, su calidad moral y sobre todo su trabajo y compromiso para Puerto Vallarta, justificaron plenamente el que se le llamara el guía moral de la hotelería vallartense, de tal maneras que el ingeniero fue un hombre comprometido, generoso y congruente que vivió como pensó y pensó como vivió.
HOMBRE LEGENDARIO
Originario de Guadalajara, Jalisco, donde vio la luz primera en 1939, Enrique Carothers Barreto llegó a Puerto Vallarta siendo muy joven para iniciar la construcción del hotel Playa Los Arcos.
Desde entonces su vida transcurrió entre la gran ciudad capital y la tranquilidad de lo que llamó el paraíso, Puerto Vallarta, en donde se quedó a vivir de manera definitiva muchos años atrás.
En 1967, el ingeniero Carothers adquirió en sociedad parte de lo que hoy es el hotel Los Arcos, desde entonces compartió su vida entre Guadalajara y Puerto Vallarta, destino en el que finalmente quedó asentado su hogar.
De profesión ingeniero constructor, Carothers hizo de la hotelería su vocación y su razón de ser, por eso está considerado como uno de los puntales en el desarrollo turístico de esta ciudad, a la cual consideró un paraíso, “una ciudad para vivir y para morir”, confesó el hombre que ocupó en dos ocasiones la presidencia de la Asociación de Hoteles y Moteles de Puerto Vallarta.
Ingeniero, como su padre, Enrique Carothers utilizó su faceta de constructor para hacerse cargo personalmente de las obras de ampliación y remodelación de sus hoteles, también se hizo cargo de la remodelación del hotel Delfín que, posteriormente, cambió a Oro Verde y en la actualidad se llama San Marino.
Aunque en Guadalajara fue más intensa su tarea como constructor, ya que tuvo la oportunidad de edificar la primera casa hogar de Jalisco y de igual forma le tocó la remodelación del Sanatorio Guadalajara, el Casino Francés y, sobre todo, un gran número de casas habitación, el ingeniero decidió quedarse a vivir en Puerto Vallarta, rodeado de infinidad de amigos que hoy lamentan su partida.
Descanse en paz.












