Por Juan Carlos Arce/Ciudad de México
Mientras Airbnb asegura que la demanda de hospedaje para el Mundial 2026 ya superó expectativas en México, hoteleros y algunos anfitriones de la plataforma en el país describen un panorama más moderado: las reservas existen, dicen, aunque lejos del boom que imaginaron hace meses para las tres sedes (Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey) donde se repartieron apenas una decena de partidos.
Brian Chesky, CEO de Airbnb, afirmó en una entrevista con Gabriela Frías en el programa Panorama Mundial de CNN, que la Copa del Mundo será “el evento más grande en la historia de Airbnb”, por encima incluso de los Juegos Olímpicos de París.
Según Chesky, más de 700 mil huéspedes ya habían reservado alojamientos en la plataforma dos semanas antes del torneo en México, Estados Unidos y Canadá. Alrededor de 180 mil se hospedarían en México.
“Eso equivale a dos estadios gigantes llenos de personas”, dijo Chesky. “Y el anfitrión promedio está ganando alrededor de US$ 1 mil 300 dólares de ingresos significativos”.
Chesky defendió, además, que la plataforma de alojamiento será clave para absorber la demanda turística durante el torneo. Según la compañía, 70% de los anuncios disponibles en México cuestan menos de US$ 250 por noche.
Sin embargo, tanto hoteleros como anfitriones de Airbnb consultados por CNN coinciden en que las expectativas para el Mundial eran mucho más altas que el nivel de reservaciones que están viendo.
“Había una expectativa muy alta”, dijo a CNN Gonzalo del Peón, consejero de la Asociación Nacional de Cadenas Hoteleras.
“Se creó una expectativa un poquito falsa en cuanto a lo que podía dar para el volumen que se genera con 13 juegos”.
Según Del Peón, muchos hoteles subieron sus tarifas con meses de anticipación, pero después tuvieron que ajustarlas cuando las reservaciones no crecieron al ritmo esperado.
“El Mundial no se está sintiendo”, dijo Elisa Rugarcia, coanfitriona que administra seis propiedades en colonias como Roma, Condesa y Del Valle, algunas de las zonas más buscadas por turistas extranjeros en la capital mexicana. “Yo esperaba tener prácticamente lleno todo junio y no está pasando”.
Rugarcia, quien lleva 13 años trabajando con alojamientos en Airbnb, cuenta que varios propietarios decidieron triplicar tarifas para las fechas mundialistas, convencidos de que habría una avalancha de visitantes.
Un apartamento que administra en la Del Valle, una colonia de clase media ubicada en el sur de la Ciudad de México, que normalmente cuesta entre US$ 86 (1 mil 600 pesos) y US$ 97 (1 mil 800 pesos) por noche fue anunciado hasta en US$ 380 (7 mil pesos). Otro en Roma pasó de alrededor de US$ 81 (1 mil 500 pesos) a US$ 220 (4 mil pesos) por noche durante los días de partido.
“Nadie quiso verse conservador”, dijo. “Todos pensaron: ‘Vamos a hacer nuestro agosto’”.
Pero las reservas no llegaron al ritmo esperado. Las pocas que sí se concretaron, asegura, muchas veces ni siquiera están relacionadas con el Mundial. Un huésped reservó para presentar un libro, otro viaja por negocios. Apenas algunos visitantes mencionaron explícitamente venir para el torneo.
Ante la baja demanda, varios propietarios comenzaron a reducir precios. Y, casi de inmediato, aparecieron nuevas reservaciones.
En el sector hotelero ocurrió algo parecido. Del Peón explicó que muchos fijaron tarifas considerablemente más altas para las fechas mundialistas ante la expectativa de una ocupación extraordinaria. Sin embargo, conforme avanzó el año, varios tuvieron que corregir precios y ahora están a la espera de que las cosas mejoren, una vez que el pasado jueves inició de manera oficial el Mundial de Futbol 2026.












