Puente Amado Nervo conecta a Vallarta y Bahía en solo 5 minutos

Por Miguel Ángel Ocaña Reyes/Puerto Vallarta

El puente Amado Nervo ya está abierto parcialmente al tráfico y permite cruzar entre Puerto Vallarta y Bahía de Banderas en seis minutos, un trayecto que por la ruta tradicional —vía Las Juntas, la carretera federal 200 y la zona de Mezcales— puede prolongarse hasta una hora cuando se presentan congestionamientos.

La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) concluyó los trabajos de esta conexión hace varias semanas, pero la apertura se retrasó por las obras pendientes del lado de Puerto Vallarta, que también lucen concluidas desde la semana pasada. Aunque la obra ya puede utilizarse para circular, continúa pendiente el acto protocolario de inauguración, previsto para ser encabezado por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum.

El nuevo cruce, que conecta las inmediaciones del CUC en Puerto Vallarta con San Vicente en Bahía de Banderas, beneficiará a cerca de medio millón de habitantes de ambos municipios, cuya dinámica económica y social está estrechamente relacionada.

EL TRÁFICO, UN GOLPE AL BOLSILLO Y AL TIEMPO

La relevancia de la obra queda de manifiesto frente a los datos del estudio Costo del Tráfico 2026, elaborado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) y Dat’s Why, con el apoyo de la Asociación Mexicana de Transporte y Movilidad (AMTM), que analizó 44 zonas metropolitanas del país.

De acuerdo con el análisis, cada persona que se traslada en Puerto Vallarta y Bahía de Banderas pierde en promedio 9,974 pesos al año por la congestión vehicular. Con ello, esta zona metropolitana se ubica en el segundo lugar nacional por costo per cápita, apenas por debajo de la Ciudad de México (10,721 pesos), pero por encima de Guadalajara (8,728 pesos), Monterrey (8,421) y Tijuana (8,014).

En tiempo, la factura es igual de pesada: cada persona pierde 171 horas al año, equivalentes a 7.1 días completos, lo que coloca al destino en el tercer lugar nacional, después de la Ciudad de México (211 horas) y Oaxaca (175), y por delante de Pachuca (164).

La velocidad promedio en la red vial de 639 kilómetros de ambos municipios es de 35.6 km/h, lo que ubica a la zona en el lugar 43 de 44 entre las más rápidas, es decir, entre las dos más lentas del país.

LA VIVIENDA, DETRÁS DEL CONGESTIONAMIENTO

El estudio también advierte una contradicción urbana que agrava el problema: menos del 1% de los nuevos desarrollos de vivienda se construye en las zonas centrales de la ciudad, lo que obliga a numerosos trabajadores a vivir en zonas rurales y alejadas del municipio y recorrer largas distancias para llegar a sus centros de trabajo.

Óscar Ruiz, directivo de Dat’s Why, señaló que el problema no se limita a la cantidad de vehículos que circulan por las calles, sino que también involucra dónde se construye la vivienda y qué tan cerca se encuentra de los lugares de trabajo, porque miles de personas empleadas en hoteles, restaurantes y otros servicios turísticos deben trasladarse diariamente para cumplir con sus jornadas laborales.

En una ciudad donde cada minuto cuenta para llegar al trabajo, atender un negocio o cumplir con las actividades diarias, el tráfico deja de ser solamente una molestia cotidiana y se convierte en un costo que impacta la calidad de vida y la economía local. Con la apertura del puente Amado Nervo, las autoridades buscan aliviar una presión que, de acuerdo con los datos del IMCO, representa ya uno de los mayores costos sociales y económicos de la bahía.

Déjanos tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *