Por Eugenio Ortiz Carreño/Bahía de Banderas
En destinos como Puerto Vallarta y Bahía de Banderas, dentro de la Riviera Nayarit, es común comparar condominios de alto nivel con hoteles cinco estrellas. A simple vista comparten ubicación, amenidades y estándares de servicio. Sin embargo, operan bajo lógicas completamente distintas.
La diferencia no sólo es estética, sino estructural y operativa porque un hotel es un negocio con fines de lucro; mientras que un condominio es patrimonio compartido. Esta premisa redefine la estructura organizacional, las cargas de trabajo, el mantenimiento y la toma de decisiones.
DIFERENCIAS OPERATIVAS CLAVE
Tras consultar a administradores profesionales de condominios, se concluye una serie de diferencias que a continuación se presentan las que resultan clave entre un hotel cinco estrellas y un condominio, y esto ayudan a comprender que, pese a las aparentes similitudes, su operación, estructura y toma de decisiones responden a lógicas muy distintas, aunque en apariencia tengan como fin el servicio de hospedaje.
Un hotel cinco estrellas tiene la finalidad de generar utilidades, mientras el condominio tiene el propósito de conservar valor patrimonial y dar calidad de vida al propietario. Ambos son fuente de recursos, y ofrecen al usuario hospedaje, alimentos y bebidas, eventos y servicios. Uno requiere cuotas y aportaciones de propietarios; el hotel necesita huéspedes temporales, mientras el condominio tiene propietarios y residentes.
ESTRUCTURA ORGANIZACIONAL
Un hotel de alta categoría requiere una dirección general y múltiples gerencias (cuartos, ama de llaves, alimentos y bebidas, recursos humanos, contraloría, ventas, etc.) y debe contar con una administración, departamentos de contabilidad, mantenimiento y áreas comunes.
Justificación de puestos, tanto en hotel como en condominio cada gerencia debe generar ingresos o demostrar eficiencia y en el segundo caso cada puesto impacta directamente las cuotas de mantenimiento, habitaciones, amenidades y áreas comunes. Un hotel es parte de la operación hotelera y la toma de decisiones es vertical y orientada a la rentabilidad, un condominio es responsabilidad exclusiva del propietario y la toma de decisiones es colegiada, mediante asamblea.
Un condominio no tiene menos estructura por falta de capacidad, sino porque está diseñado para ser suficiente, no expansivo. Cada posición adicional, cada gerencia y cada gasto recurrente se reflejan directamente en las cuotas de mantenimiento, que no son ingresos, sino aportaciones de los propietarios.
Mientras el hotel puede abrir nuevas áreas o centros de consumo para justificar estructura y generar utilidad, el condominio solo puede hacerlo si la comunidad acuerda financiarlo. Aquí, crecer estructura no es crecer negocio: es encarecer la vida cotidiana de quienes viven ahí.
En Puerto Vallarta y Bahía de Banderas ya existen condominios que igualan —y en algunos casos superan— a hoteles cinco estrellas en mantenimiento, control y atención. No porque busquen ganar más, sino porque no pueden darse el lujo de fallar.
Un hotel protege una marca.
Un condominio protege el hogar y la inversión de sus propietarios.
Por eso, compararlos sin entender su operación no sólo es impreciso: es injusto, concluyen directivos consultados.












