Conmueve representación del viacrucis en la región de la bahía

Por Eugenio Ortiz Carreño/Bahía de Banderas

El culmen de la cuaresma ocurrió prácticamente este Viernes Santo, en que se rememoró la pasión de Nuestro Señor Jesucristo en la mayoría de los pueblos, grandes y chicos de Bahía de Banderas, donde adultos, jóvenes y hasta adolescentes y niños participaron en la representación del viacrucis, uno de los momentos más conmovedores de la vida temporal de Jesús de Nazaret.

Conforme lo marca la liturgia católica este Viernes Santo es el único día que el altar y el sagrario están vacíos y una pantalla morada cubre el altar y las imágenes. Eso representa que este no es un día más, ni un símbolo, ni un recordatorio, sino el día que se recuerda el sacrificio de Nuestro Señor, luego de pasar por esos momentos que narran los evangelios del Domingo de Ramos, la última cena, la traición de Judas y la negación de Pedro.

CAMINO A LA CRUZ

Ahora en los pueblos se representaron esos momentos porque el viacrucis es el camino a la cruz. Vale recordar que no es teatro, no es una representación porque para los católicos la crucifixión es un sacrificio real, auténtico y además duele porque es el “amor” el que se entrega voluntariamente al sacrificio.

Este viernes la Diócesis de Tepic difundió en sus redes sociales como los fieles de las ciudades como Mascota, Talpa, el santuario más grande de la diócesis, o en Tepic se vivieron estos momentos.

El proceso fue el mismo, con diferentes actores: Jesús condenado a muerte, Pilatos que se lava las manos; Jesús flagelado; Jesús cae 3 veces, Jesús encuentra a su madre, y a las mujeres, Simón Cireneo le ayuda a llevar su cruz, una mujer, la Verónica, enjuga su rostro, Jesús muere dando su vida por nosotros y perdonando a todos los que lo golpearon y quitaron la vida.

EN EL PORVENIR

Un grupo de adolescentes liderados por la señora Haide Saldaña llevó a cabo la representación y como en todos los casos tratan de seguir y ajustarse al relato de los evangelios, principalmente a Mateo Marcos. Hijas de Jerusalén, no lloren por mí; lloren más bien por ustedes y por sus hijos. Miren, va a llegar el tiempo en que se dirá: “¡Dichosas las estériles, que nunca dieron a luz ni amamantaron!”. Entonces “dirán a las montañas: ‘¡Caigan sobre nosotros!’, y a las colinas: ‘¡cúbrannos!’” Porque, si esto se hace cuando el árbol está verde, ¿qué no sucederá cuando esté seco?

El padre Rafael Luquín, al reflexionar sobre este día comenta que “en la cruz no hay una derrota, lo que hay es la ofrenda de amor más grande de toda la historia. Jesús llegó hasta ella, porque incomodaba y todavía hoy nos incomoda y es que con un estilo de vida como el de Jesús, nos sigue costando construir una iglesia y una sociedad donde todos seamos hermanos de verdad.

Pero no se debe perder de vista que en esa misma cruz sigue resplandeciendo el amor, por eso de rodillas pidámosle que nos enseñe a amar, como Él nos ama, hasta la cruz. Además de repetir las “siete palabras”, los feligreses oran y expresan: “mírame, ¡oh mi amado y buen Jesús!, postrado en tu presencia: te ruego, con el mayor fervor, imprimas en mi corazón vivos sentimientos de fe, esperanza y caridad, verdadero dolor de mis pecados y firme propósito de jamás ofenderte”.

“Oh Dios, tu Hijo, Jesucristo, Señor nuestro, por medio de su pasión ha destruido la muerte que, como consecuencia del antiguo pecado, a todos los hombres alcanza. Concédenos hacernos semejantes a Ti. De este modo, los que hemos llevado grabada, por exigencia de la naturaleza humana, la imagen de Adán, el hombre terreno, llevaremos grabada en adelante, por la acción santificadora de tu gracia, la imagen de Jesús, el hombre celestial”.

Al final y desde la cruz, los que personificaron a Jesús pronuncian las palabras: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”.

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