EDITORIAL
A solo dos semanas de concluir la temporada de verano la suerte está echada y, francamente, ya no hay para dónde hacerse.
Y es que este será uno de los períodos vacacionales con una notable baja en llegada de turismo y ocupación hotelera de los últimos años.
Que conste, no lo decimos nosotros, lo dicen los números reportados por el sector hotelero de Puerto Vallarta y Bahía de Banderas, en donde el flujo de visitantes nacionales podría quedarse hasta un 20 o 30 por ciento por debajo de las expectativas iniciales.
Al cierre de la semana que concluyó, en Bahía de Banderas el presidente de la Asociación de Hoteles y Moteles, Jesús Carmona Jiménez, dio cuenta del registro de una ocupación promedio del 61 por ciento, la cual está por debajo del 90 por ciento reportado en la temporada de verano del año pasado.
Y no es que 61 por ciento de ocupación sea mala para un destino turístico con alrededor de 24 mil habitaciones de hotel, pero cuando uno se acostumbra a registrar hasta 90 por ciento por estos días, definitivamente la vara se quedó corta.
Además, será necesario un análisis más exhaustivo para conocer cuáles son los motivos que provocaron esta baja en la llegada del turismo nacional este año.
En el caso de Puerto Vallarta la vara también estaba muy alta con relación a años anteriores, en los que el índice de ocupación llegó arriba del 80 por ciento, por lo que para esta temporada de verano esa era la meta.
Tendremos que esperar a que concluya el presente período vacacional para conocer el porcentaje final de ocupación hotelera en la región y saber cuántos puntos porcentuales subió o bajó.
La tendencia observada este año nos dice que la baja turística continúa, tanto por vía aérea como carretera, lo mismo en el mercado nacional y el internacional, particularmente el mercado estadounidense.
En entrevista con Riviera Nayarit Opina, Jesús Carmona adelantó que la temporada de verano en Riviera Nayarit avanzaba con un promedio de ocupación del 70 por ciento y después del 61 por ciento, es decir, por debajo del registro de años anteriores cuando se alcanzaban cifras cercanas al 90 por ciento solo en julio y agosto.
El hotelero consideró que la falta de promoción turística ha sido un factor determinante en la baja del flujo de vacacionistas, no obstante que el mercado nacional ha mantenido cierta estabilidad, beneficiando tanto a Riviera Nayarit como a Puerto Vallarta, gracias a la conectividad terrestre que facilita la llegada de visitantes procedentes de varias ciudades del país, especialmente del centro y norte de México.
“Ha sido un año exactamente bajo. El turismo extranjero, sobre todo el americano, no ha venido como se acostumbraba. Sabemos por qué: el tema de Trump, el tema de migración. El turismo canadiense sí ha subido un poco, pero tampoco ha sido lo que esperábamos. En fin, tuvimos una Semana Santa y una Semana de Pascua que nada más pasaron”, explicó Carmona como para no dejar dudas.
Lo peor del caso para la industria turística de Puerto Vallarta y Bahía de Banderas/Riviera Nayarit es que septiembre y octubre son meses tradicionalmente difíciles, en los que cada hotel de la región tiene que preparar sus propias estrategias para afrontarlos y tratar de allegarse turismo.
Sin embargo, el mayor reto que se tiene ahora es fortalecer la promoción conjunta entre Puerto Vallarta y Riviera Nayarit.
Ya parece disco rayado, pero es una realidad que no puede ni debe soslayarse, se tiene que recuperar la campaña conjunta con todas las acciones que permitieron a esta región, hace 12 años, comenzar a vivir años de ensueño en materia de turismo y ocupación que, ahora, amagan con comenzar a convertirse en una pesadilla…












