Por Miguel Ángel Ocaña Reyes/Puerto Vallarta
El avance de la inteligencia artificial (IA) en el sector turístico plantea una encrucijada que va más allá de la adopción tecnológica: se trata de definir qué tipo de industria —y de sociedad— queremos construir. Así lo planteó Fabiola Velarde Galicia, senior Project administrator, tras su participación en una conferencia donde se hizo un análisis sobre el impacto de estas herramientas, y en la que se abordaron los retos, las oportunidades y los riesgos que ya se materializan en destinos como Puerto Vallarta.
Para Velarde Galicia, la hoja de ruta comienza por la información. “El primer paso en cualquier industria va a ser el conocimiento. Asistir a este tipo de espacios, discutir con otras personas en qué se está utilizando, es el primer gran paso”, señaló. A partir de ahí, subrayó, es indispensable poner sobre la mesa si el uso de la IA es positivo o negativo, y si realmente beneficia a las empresas y, sobre todo, a las personas.
“Las personas son lo más importante: retener talento, fomentar la cultura y poner sobre la mesa temas importantes como la regulación”, enfatizó.
DESAFÍOS Y TALENTO: LA IA NO REEMPLAZA, COMPLEMENTA
Uno de los puntos centrales de su intervención fue la relación entre la automatización y el factor humano. Aunque reconoció que el desplazamiento de trabajadores por IA “desafortunadamente está pasando en muchas industrias, principalmente en la tecnológica”, advirtió que en el sector turístico el problema es distinto: falta personal capacitado para mantener y operar estas tecnologías.
Citó el caso de un artículo sobre el avance de la IA a nivel hotelero en Europa, donde —dijo— la tecnología progresa, pero no se refleja en el revenue. “Eso se atribuía a que está faltando talento para dar ese mantenimiento. Si bien hay tecnologías que brindan más información y conocimiento al turista, no hay la persona que pueda estar detrás de ellos acompañándolos y brindándoles el buen servicio que, al final, la IA no lo va a hacer”.
Su conclusión fue contundente: “Más allá de un despido, es cuidar que la experiencia humana no se pierda, en ambos sentidos: hacia el turista y hacia las personas que están influyendo en estos sectores de negocios”.
Velarde Galicia también destacó el potencial positivo de la IA cuando se orienta con propósito. Mencionó herramientas que permiten generar “turismo virtual” —esbozos que despiertan la intención de visitar un destino como Vallarta—, así como experiencias hiperpersonalizadas y aplicaciones enfocadas en el cuidado del medio ambiente.
“¿Cómo podemos aprovechar estas herramientas para cuidar el uso de los recursos naturales? ¿Cómo incentivar que las personas conozcan las tradiciones y todo lo que un destino como Vallarta tiene para ofrecer?”, planteó como preguntas guía para una adopción responsable.
RIESGOS Y REGULACIÓN: VERIFICAR LAS FUENTES ANTE LAS “ALUCINACIONES”
El otro gran eje de su análisis fue la prevención de riesgos. “Siempre es checar las fuentes. El primer paso va a ser revisar todo”, afirmó, y recordó un caso en Australia donde las personas “ciegamente creyeron en la IA” y esta produjo alucinaciones.
Advirtió que las fallas no se limitan a recomendaciones erróneas: también afectan la toma de decisiones y los chatbots, que “podrían dar promociones que no existen”. De ahí que insistiera en dos acciones clave: verificar siempre las fuentes y hacer saber al usuario en qué se está utilizando la IA.
Pero los riesgos, subrayó, van más allá de lo operativo. Celebró que en estos espacios —más allá del turismo— salieran a relucir “temas muy fuertes del medio ambiente, pero también temas más delicados como la pornografía infantil, la parte regulatoria, la ciberseguridad”.
“Me encanta que se abran esos temas y creo que es el siguiente paso”, expresó, al tiempo que reconoció que se trata de “una plática introductoria a la IA” y que la tecnología “tiene muchas capas”.
HACIA UNA SOCIEDAD MÁS INFORMADA
El objetivo final, según Velarde Galicia, es claro: “Hay que empezar con algo y luego hablarlo hasta de todo lo que nos pueda interesar, para que la gente realmente siga platicando más de esto, siga poniendo sobre la mesa cuáles son los usos, y entonces ser una sociedad más informada”.
En un destino donde el turismo es columna vertebral de la economía y la identidad, su mensaje deja una tarea pendiente: adoptar la IA sin perder el rostro humano que, hasta ahora, ha sido el verdadero sello de Puerto Vallarta.












