Por Santini Bracho/Puerto Vallarta
Destacada participación del sacerdote Juan Miguel Arreola en la conferencia referente a la “Guerra cristera”, la cual fue ofrecida en la iglesia de Guadalupe.
Esto fue en el marco de los 100 años de esa lucha y 100 años del juramento de los vallartenses al Sagrado Corazón de Jesús.
“Para reabrir trincheras ideológicas no hay que tratar de revivir odios, no se trata de dividir nuevamente a México, entre vencedores y vencidos”, dijo.
Y Agregó: “La gran enseñanza de la Guerra cristera es que un estado que quiere controlar la conciencia de la gente termina produciendo resistencia, pero una Iglesia que olvida o que termina perdiendo el ejercicio de la caridad se queda sin credibilidad”, señaló como parte de la conferencia.
Más tarde, en entrevista, el sacerdote Arreola informó que la Guerra cristera o Cristiada fue un evento que sucedió en nuestro país entre 1926 y 1929, “lo llamamos la era cristera o la cristiada por el pueblo pobre o sencillo que ha sido quitado del poder, celebrar su fe públicamente, defendiendo hasta con su vida y con su sangre la libertad religiosa, así como sus derechos para expresar su fe”.
“La Guerra cristera dio inicio en 1926 y concluyó en 1929. Ha sido una de las heridas más profundas y dolorosas para la Iglesia Católica”, mencionó el sacerdote Arreola.
De la Revolución Mexicana, dijo, “nos sentimos orgullosos, como gesta, pero de la guerra cristera, incluso la Iglesia guardó silencio porque ahí hay una consagración entre los intereses de unos y otros, algunos preguntan quién ganó, ¿la Iglesia o el gobierno? Y lamentablemente hay que decir que ganó la muerte, la sangre”.
“Quienes fueron los mártires de la guerra, cuando hablamos de santos en la guerra cristera, hablamos de mártires, bautizados, cristianos, sacerdotes y las mujeres que, defendiendo su fe, entregaron su vida para defender aquello en lo que creían”.
Ahora se reconoce a un grupo de 25 mártires, encabezados por el sacerdote San Cristóbal, ahora mártir de la Cristiada, que dio su vida durante esta lucha por la fe.
FAMILIARES, PRESENTES
Cabe destacar que decenas de vallartenses que asistieron a la conferencia eran familiares de quienes participaron en aquella lucha en defensa de su fe católica.
La historia de la Cristiada se remota a la época en que gobernaba en México el presidente Plutarco Elías Calles, quien pretendía domesticar a la Iglesia Católica.
Gobierno en donde se dio la persecución sistematizada, con ataques originados por los arreglos o negociaciones de la dictadura de este presidente.
Un hecho relevante fue la ceremonia en el Cerro del Cubilete, en donde se celebraba la colocación de la primera piedra que daba inicio a la creación del monumento de Cristo Rey, prohibiendo la ceremonia con el argumento de que no era permitido celebrar una ceremonia religiosa fuera del templo, porque así lo marcaba la Constitución.
Esta era se describe como la concentración de los actos más tiranos, una tiranía espantosa, sería imposible enumerar los actos tiránicos y la opresión terrible a la Iglesia Católica y, cuánto más alarmante, en especial cuando más se impedían cubrir los derechos sacerdotales.
HECHOS RELEVANTES
Entre los hechos relevantes la creación del Partido Católico Nacional, están varios.
Fundado en 1911 en Guadalajara, se fortaleció con 783 oficinas en todo México, con medio millón de afiliados, una gran cifra representativa de católicos.
En 1912 el Partido Católico Nacional ganó 4 senadurías, 29 diputaciones y las gubernaturas de Querétaro, México, Oaxaca, Zacatecas, Chiapas, Jalisco y Michoacán.
En esta época destacan Guadalajara y Puerto Vallarta con el cura Francisco Ayala, párroco de la iglesia de Guadalupe, quien fue perseguido y llegó a tener la protección del gobierno estadounidense, hecho histórico que marca una relación estrecha con ese país desde entonces.
Durante su cargo como el principal de la iglesia sufrió persecuciones, así como restricciones de la ley en la celebración de festividades católicas y diezmos.
El Partido Católico Nacional dio origen, en el año de 1914 hasta 1920 y terminó porque defendía sus ideas en la fe católica.
Reportan 85,000 muertos durante la era cristera y aún más después de esta guerra.
Cabe mencionar que el presbítero Arreola pertenece al seminario mayor en Santa María del Oro, Nayarit.











