Por Juan Carlos Arce/Ciudad de México
El Mundial de Futbol 2026 no fue lo que la Secretaría de Turismo (Sectur) del gobierno federal esperaba en arribo de viajeros internacionales y en generación de derrama económica, pues en ambos rubros los resultados se quedaron por debajo de las expectativas oficiales.
Sectur proyectó la llegada de 5.5 millones de turistas internacionales a México durante el torneo, mientras que estimaciones del sector privado anticipaban una fuerte afluencia hacia las tres ciudades sede: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.
Sin embargo, los resultados finales mostraron un escenario mucho más moderado y aunque el evento futbolístico sí impulsó la actividad turística, la llegada de viajeros se quedó muy por debajo de las previsiones iniciales.
De acuerdo con un análisis de Deloitte México, el país recibió alrededor de 494 mil turistas extranjeros exclusivamente por el Mundial, una cifra que se quedó en menos del 10% de las expectativas de Sectur y casi del 40% por debajo de la estimación inicial hecha por la misma consultora, que había previsto la recepción de 836 mil visitantes.
A LA BAJA, DERRAMA Y EMPLEOS GENERADOS
De acuerdo con el análisis de Deloitte México el impacto económico que dejó la Copa Mundial de la FIFA 2026 en México fue de aproximadamente 2 mil 500 millones de dólares, una cifra inferior a la estimación inicial de 2 mil 700 millones.
El análisis también redujo las previsiones de empleo, aunque concluyó que el torneo sí generó una derrama económica relevante para el país, particularmente en sectores como gastronomía, comercio y hospedaje.
El economista en jefe de Deloitte México, Daniel Zaga Szenker, explicó que la actualización del informe respondió a los datos observados tras la realización del torneo.
Y explicó que, si bien la cifra representa apenas 0.12% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, el efecto fue considerable para algunas actividades económicas.
“Para algunas industrias el impacto es más importante, especialmente en gastronomía, en retail y también en alojamiento, aunque fue menor de lo esperado”.
El estudio también revisó a la baja la generación de empleo asociada al Mundial. La estimación pasó de 112 mil a 102 mil puestos de trabajo, una reducción cercana a 10%.
Aclaró que la mayor parte de esos empleos correspondieron al periodo de las cinco semanas que duró el evento deportivo, aunque consideró que algunas capacidades desarrolladas podrían mantenerse en el mediano y largo plazo.
VIAJEROS Y OCUPACIÓN HOTELERA EN LAS SEDES
Fue así que, del total de viajeros vinculados al Mundial, 296 mil fueron turistas nacionales y 198 mil internacionales, también por debajo de las previsiones originales de 556 mil y 280 mil, respectivamente. En los hechos, el impacto fue distinto.
Deloitte destaca que el beneficio económico provino más de la intensidad del gasto que del volumen de visitantes, ya que la demanda se concentró en días específicos y elevó las tarifas de hospedaje, sin traducirse en una ocupación sostenida durante todo el mes.
El reporte señala que la ocupación hotelera nacional fue más breve y selectiva de lo esperado. En la Ciudad de México, la ocupación hotelera promedio durante junio alcanzó el 56.5%, es decir, dos puntos porcentuales por debajo del mismo periodo de 2025.
En cambio, Monterrey logró elevar su ocupación, al presentar uno de los mejores desempeños hoteleros. La ocupación promedio en junio fue del 64.2%, es decir, cuatro puntos porcentuales por encima del 60.1% registrado un año antes.
A su vez, Guadalajara tuvo llenos puntuales, pero cayó el promedio, luego de que el comportamiento fue diferente.
Y es que, aunque algunos encuentros internacionales elevaron la ocupación hasta el 93%, el promedio mensual descendió del 63% en junio de 2025 al 57% en junio de 2026.
El estudio revela que los partidos generaron picos de ocupación de entre el 75% y el 86% en distintas fechas, pero éstos no fueron suficientes para compensar los días de menor demanda.
Según Deloitte, este comportamiento evidencia que el principal beneficio económico consistió en maximizar el valor de los periodos de mayor demanda, más que incrementar el flujo total de visitantes durante todo el mes.
DIFERENCIA REGIONAL ENTRE LAS TRES SEDES
La investigación identificó, además, diferencias regionales. La Ciudad de México concentró el mayor impacto económico debido a que albergó cinco de los 13 partidos disputados en territorio nacional, mientras que Monterrey y Guadalajara registraron aproximadamente la mitad del efecto observado en la capital.
No obstante, el análisis destaca que la derrama económica no se limitó a las sedes mundialistas, ya que una parte importante provino del consumo realizado por la población en restaurantes, comercios, establecimientos informales y zonas de reunión durante los partidos.
Uno de los principales ajustes del informe corresponde a la afluencia turística. Deloitte estimó inicialmente la llegada de alrededor de 800 mil visitantes vinculados con el Mundial, pero tras analizar los datos redujo esa previsión a menos de 500 mil, integrando tanto turistas nacionales como extranjeros.
La disminución obedeció, entre otros factores, a una menor capacidad disponible en algunos estadios respecto de la prevista originalmente, además de diversos elementos internos y externos. Para elaborar sus estimaciones, la firma tomó como referencia la experiencia de otras Copas del Mundo.
“En Brasil fueron 4 millones de turistas para los 64 partidos que se jugaron en Brasil. En Rusia fueron casi 6 millones de personas. Entonces, derivado de eso, es que llegamos nosotros a extrapolar estos 13 partidos en México”, explicó Daniel Zaga Szenker.
Incluso, señaló que los datos turísticos de junio mostraron un comportamiento inferior al del mismo mes del año anterior debido al llamado “efecto desplazamiento”, mediante el cual algunos visitantes habituales optan por no viajar a la sede de un gran evento.
Puntualizó que la reducción del turismo también pudo estar relacionada con distintos factores, entre ellos problemas de inseguridad, movilizaciones registradas durante los primeros días del torneo, el incremento en los costos del transporte aéreo derivado de los conflictos en Medio Oriente y el menor dinamismo de la economía mexicana.
“Relacionando factores internos con factores externos y a su vez también una economía que no muestra fuerte resiliencia en México […] eso también te lleva a menor turismo nacional”, finalizó.












