Por Eugenio Ortiz Carreño/Bahía de Banderas
Los cuatro pueblos originarios de Nayarit, Jalisco y Durango hicieron un pronunciamiento tras la reunión que se llevó a cabo el pasado 23 de agosto en la colonia Zitacua, en el que se dirigen a la opinión pública y a la sociedad en general, donde rechazan los agravios cometidos en Tatei Aramara en San Blas, y por lo cual se presentará el plan de manejo integral, porque ahí llegan los peregrinos y es lugar sagrado.
Se llevó a cabo una reunión mesa de trabajo en la Isla del Rey, donde se acordó que como autoridades tradicionales, representantes comunitarios y guardianes del patrimonio cultural y espiritual de los pueblos wixárika, nayari, mexica y odham, rechazar “el uso indebido, descontextualizado y sin autorización de nuestros símbolos y elementos espirituales por parte de personas que ejercen el gobierno y la política en el estado de Nayarit”.
“Exigimos el cese del uso indebido de nuestros elementos espirituales, elementos que conforman nuestra cultura, como nuestros bastones de mando y todos los símbolos que nos identifican, no son objetos decorativos ni recursos propagandísticos, sino parte de nuestra identidad como pueblo y se desautoriza su uso fuera de contexto sagrado, sin nuestro consentimiento previo, libre e informado y con fines electorales publicitarios o personales”.
Consideran que su uso “constituye una ofensa, una apropiación y una ofensa a nuestros derechos y la postura se sustenta en el artículo 2 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que reconocen la composición pluricultural de la nación y que reconocen nuestros derechos a la composición a la protección pluricultural al patrimonio colectivo. La Ley federal de protección al patrimonio cultural de los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas reconoce que nuestro patrimonio cultural es colectivo, inalienable, imprescriptible e irrenunciable, y cualquier uso requiere nuestro consentimiento previo libre e informado”.
Nuestras principales exigencias en este pronunciamiento son:
1).-Respeto absoluto de nuestros símbolos y elementos sagrados, absteniéndose de utilizarlos en discursos, propaganda, logotipos, eventos o cualquier material, sin la autorización expresa de las autoridades tradicionales comunitarias.
2).-El desistimiento inmediato de toda utilización de nuestra imagen y cultura con fines partidistas o personales. Lo que es sagrado no se negocia ni se utiliza para ganar votos o popularidad.
3).-El reconocimiento del patrimonio cultural de los cuatro pueblos de Nayarit, que no pertenecen al dominio público, sino que es una propiedad colectiva del pueblo y debe ser respetado como tal.
4).-Disculpa pública y el compromiso de respetar nuestra cultura en su dimensión sagrada, no como adorno, sino como una expresión viva de los pueblos milenarios. Nuestra cultura no es un adorno, nuestra espiritualidad no es una imagen, nuestros símbolos no son su bandera.
Quienes dicen representarnos, deben respetarnos primero y no tomar lo sagrado para servir a sus intereses. Nuestro patrimonio cultural milenario no tiene partido político, ni precio ni dueño. Son herencia de nuestros ancestros para las futuras generaciones venideras.











