Por Miguel Ángel Ocaña Reyes/Puerto Vallarta
La tensa calma continúa en Puerto Vallarta. La mañana de este lunes 23 de febrero, el puerto amaneció con escenas de tensión y desabasto, luego de los hechos violentos registrados durante el fin de semana. Mientras decenas de personas hacen largas filas para ingresar a supermercados y tiendas de conveniencia —muchas de ellas con venta restringida—, otras tantas aprovechan la falta de vigilancia para saquear negocios en distintos puntos de la ciudad.
En la avenida Francisco Villa, uno de los corredores comerciales más importantes de la ciudad, se observan al menos tres camiones de transporte urbano completamente incendiados, así como cerca de una decena de tiendas de conveniencia destruidas, vandalizadas y con personas sustrayendo productos en su interior.
La presencia policial en la zona es constante, aunque insuficiente. Decenas de personas se agolpan en los accesos de los comercios afectados y, pese a que las patrullas logran dispersarlos momentáneamente, en cuanto los uniformados se retiran, los saqueos se reanudan.
COMERCIOS ABREN CON RESTRICCIONES; TIENDITAS, ABARROTADAS
A diferencia de las grandes cadenas comerciales que han optado por permanecer cerradas o abrir con medidas estrictas, las pequeñas tiendas de abarrotes —conocidas como “tienditas de la esquina”— se han convertido en el principal punto de abastecimiento para la población.
Decenas de personas se congregan desde temprano en estos establecimientos, muchos de ellos agotando existencias en cuestión de minutos. En centros comerciales y tiendas departamentales, las filas de automóviles y personas a pie se extienden por cuadras, en espera de poder ingresar a comprar alimentos, agua y productos básicos.
Algunos supermercados que han decidido abrir sus puertas lo hacen bajo estrictas medidas de control: permiten el acceso por tandas de hasta diez personas, con personal de seguridad privada vigilando los accesos y, en algunos casos, con presencia limitada de autoridades municipales.
SIN TORTILLAS Y SÓLO PARA LLEVAR
La actividad en establecimientos de alimentos preparados es prácticamente nula. Apenas algunas taquerías han permanecido abiertas, aunque operan únicamente con servicio para llevar y enfrentan desabasto de productos básicos como tortillas, lo que ha generado molestia entre los clientes.
“No hay tortillas en ninguna parte. La gente se lleva lo que encuentra, pero no hay manera de conseguir lo básico”, comentó un comerciante de la colonia Centro, quien prefirió no ser identificado.
AUTORIDADES PIDEN CALMA Y LIMITAR SALIDAS
Ante el escenario de incertidumbre, las autoridades municipales han reiterado el llamado a la población a no salir de sus hogares a menos que sea estrictamente necesario, y a mantener la prudencia y la calma.
“Hemos solicitado a la ciudadanía que limite sus traslados, que acuda únicamente a lo esencial y que evite concentraciones. La prioridad es salvaguardar la integridad de las personas”, señaló un oficial de policía que permanecía vigilante, quien reconoció que la capacidad de respuesta es limitada ante la magnitud de los hechos.
BALANCE INCIERTO
Hasta el mediodía de este lunes, no se había emitido un reporte oficial sobre el número de personas detenidas por actos de rapiña, ni un balance de los daños materiales en la ciudad. Tampoco se ha informado sobre la reactivación del transporte público, suspendido desde el domingo por la empresa Transportes Medina y UnibusPV ante los riesgos para operadores y usuarios.
Mientras tanto, Puerto Vallarta transita entre la urgencia por abastecerse y el temor a lo que pueda venir. La pregunta que flota en el aire es si la seguridad será suficiente para contener el desorden y permitir que la ciudad retome, aunque sea lentamente, cierta normalidad.
FOTOS: YUSSETT MATÍAS.














