Por Miguel Ángel Ocaña Reyes/Puerto Vallarta
Enero y febrero suelen ser los meses de la verdad para el turismo. Y, pese a un tipo de cambio que ha encarecido el destino para los bolsillos extranjeros, los números pintan bien.
Así lo confirmó Daniel Torres, director general de la Asociación de Hoteles de Puerto Vallarta y Bahía de Banderas, en un balance que combinó optimismo moderado, acciones promocionales en marcha, y un posicionamiento político claro sobre los recientes episodios de protesta social.
“Nuestro mercado americano y canadiense ha sido leal con Puerto Vallarta”, afirmó Torres. “Hemos tenido muy buena temporada. La proyección en ocupación va muy a la par de lo presupuestado”.
El comportamiento de los viajeros internacionales —tradicionales bastiones de la ocupación invernal— ha resistido la presión cambiaria. El dólar fuerte no ha desalentado, al menos por ahora, la llegada de turistas procedentes de Estados Unidos y Canadá, cuyos flujos mantienen la tendencia esperada. La temporada alta, sin embargo, aún no termina: marzo y abril, con Semana Santa como eje, serán la prueba de fuego.
SEMANA SANTA, BIEN
Sobre la siguiente ventana crítica, Torres fue tajante: “Ya se están viendo los números en un incremento de manera diaria”. La recuperación de la confianza del viajero, sumada a una estrategia promocional sostenida, comienza a reflejarse en los sistemas de reservaciones.
Como parte de esa estrategia, la Asociación de Hoteles ha intensificado sus giras de promoción en mercados clave. “Algunos hoteles ya fueron a Guadalajara la semana pasada y está programado estar en Ciudad de México la próxima semana”, detalló el directivo. El objetivo, explicó, es doble: por un lado, dotar a los mayoristas de herramientas y conocimiento sobre las novedades del destino; por otro, mantener a Puerto Vallarta en la primera fila de las preferencias del turismo nacional, un mercado que sigue siendo fundamental para los periodos vacacionales.
PROMOCIÓN Y COORDINACIÓN
De cara al futuro inmediato, el directivo delineó los desafíos que el sector hotelero enfrentará en 2026. El primero, y más evidente, es mantener y expandir las acciones promocionales en los mercados primarios —Estados Unidos, Canadá y México— sin descuidar los secundarios, aquellos que hoy representan un porcentaje menor pero que pueden convertirse en nichos estratégicos en el mediano plazo.
“Es fundamental estar siempre en acciones de promoción en conjunto con el Fideicomiso de Turismo, la Dirección de Economía y Turismo de Puerto Vallarta y los propios hoteleros”, subrayó. “De manera conjunta, hacer acciones que beneficien la imagen del destino”.
Pero Torres no se limitó a lo institucional. En un giro poco común en este tipo de comparecencias, el director general de la Asociación de Hoteles hizo un llamado a la corresponsabilidad ciudadana.
“Todos debemos poner nuestro granito de arena”, planteó. “Acciones cívicas como no tirar basura en las calles, cuidar nuestra ciudad, nos corresponden a cada uno de nosotros y abonan al bienestar de este destino”. El mensaje, inusual por su enfoque en la microgestión urbana, revela una preocupación de fondo: la sostenibilidad del modelo turístico no depende únicamente de grandes inversiones o campañas internacionales, sino también del tejido social y la cultura ciudadana.












