Varios factores, parte del problema con los cocodrilos

Por Miguel Ángel Ocaña Reyes/Puerto Vallarta

En el marco de la presentación del Curso de Capacitación para la Coexistencia con Cocodrilos en los municipios costeros de Jalisco, Leslie Solís, especialista y miembro activo de la asociación SOS Cocodrilo Nayarit, ofreció un análisis contundente sobre la creciente incidencia de encuentros entre humanos y cocodrilos en la región de Puerto Vallarta y Bahía de Banderas. Con una mirada crítica y propositiva, la experta desglosó las múltiples aristas de un problema que, advierte, no tiene un único responsable.

Al ser cuestionada sobre las causas detrás de los recientes incidentes y avistamientos, Solís agradeció el espacio y enfatizó que, si bien hay décadas de trabajo científico y educativo en la zona, la situación actual responde a una compleja conjunción de factores.

URBANIZACIÓN Y GENTRIFICACIÓN

La especialista apuntó directamente al crecimiento desordenado de la mancha urbana como uno de los detonantes principales. “Hay muchos estudios científicos e incluso históricos en donde nos cuentan cómo ha crecido el puerto y cómo esta modificación, urbanización y gentrificación afectaron los espacios naturales”, señaló.

Explicó que esta presión sobre el territorio ha orillado a los cocodrilos y a “muchas otras especies” a desplazarse hacia zonas que antes no frecuentaban, simplemente porque les queda “poco espacio”. “Ese poco espacio orilla a toda la fauna a que se desplace a otros lugares”, afirmó, dejando claro que el problema trasciende a una sola especie y es síntoma de un desequilibrio ecológico mayor.

DESINFORMACIÓN

Otro de los puntos nodales del análisis de Solís fue la falta de conocimiento histórico y biológico entre la población. “El creer que no existían antes y el hecho de no conocer nuestra historia y de cómo se fue desarrollando, eso (…) no ayuda a poder comprender la situación”, explicó.

Esta desinformación, dijo, genera un “estigma” que impide a las personas entender el papel ecológico de los cocodrilos y su función en los humedales. “El desconocimiento también abona a este tipo de situaciones”, sentenció, al tiempo que recordó que estos ecosistemas no solo albergan a la fauna, sino que también benefician directamente a los humanos.

RESPONSABILIDAD

Para la miembro de SOS Cocodrilo Nayarit, el eslabón más débil de la cadena suele ser la responsabilidad personal, específicamente el hacer caso omiso a la señalética y a los llamados de las autoridades. “Creo que esta parte de la responsabilidad personal del hecho de hacer caso omiso a los letreros, al llamado de las autoridades, llámese guardavidas o información vía internet”, es un factor clave en los incidentes.

En este sentido, Solís hizo un llamado a abandonar la cultura de la culpabilidad para adoptar una de corresponsabilidad:

“Es un ámbito general donde todos los sectores, hablando del privado, del público, del económico por llamarlo así, la hotelería como de la sociedad en general, tiene una responsabilidad y cuando uno de ellos no cumple con alguna de sus responsabilidades, es cuando entonces llega a haber una situación ambiental”, enfatizó.

ACTUAR, NO SEÑALAR

En un mensaje final cargado de pragmatismo, Leslie Solís invitó a la reflexión colectiva: “Es algo que se ve mucho en redes sociales, que buscamos a quién echarle la culpa. La pregunta no es a quién echarle la culpa, es yo ¿cómo puedo aportar para que esto se evite y no vuelva a pasar?”.

Con estas palabras, la especialista cerró su intervención, dejando sobre la mesa la urgencia de un cambio cultural que involucre a gobiernos, hoteleros, académicos, medios de comunicación y sociedad civil en una estrategia integral donde la prevención, la educación y el respeto por la vida silvestre sean los pilares de una coexistencia posible y duradera.

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