Por Miguel Ángel Ocaña Reyes/Puerto Vallarta
México es uno de los destinos más visitados del mundo, pero los números de 2026 revelan una paradoja que el sector no puede ignorar: llegan más turistas, pero ingresan menos divisas. De acuerdo con la infografía publicada este lunes por el Sustainable Tourism Advanced Research Center (STARC), con datos del Inegi, entre enero y julio de 2026 el país recibió 28.9 millones de turistas internacionales, un 4.5% más que en el mismo periodo de 2025. A esa cifra se suman 13.1 millones de visitantes fronterizos —un alza del 16.6%— y 7.4 millones de cruceristas, un 13.6% más.
El dinamismo de los cruceros y del turismo fronterizo confirma la capacidad de México para atraer visitantes por tierra y mar. Sin embargo, el indicador que más pesa en la economía turística —el turismo aéreo— retrocedió un 4.6%, con 13.4 millones de llegadas. Esta caída no es menor: los viajeros que arriban por avión son, en promedio, los que mayor gasto realizan y los que más divisas dejan en el país. Como consecuencia directa, la balanza turística registró un saldo superavitario de 13,106 millones de dólares, pero con una disminución del 9.6% frente a 2025.
El STARC atribuye este deterioro a dos fuerzas que actúan en sentido contrario. Por un lado, la menor llegada de turistas por vía aérea limita el ingreso de divisas. Por otro, el aumento de los viajes al exterior por parte de los mexicanos —impulsado por la fortaleza del peso frente al dólar— incrementa la salida de recursos. Entre enero y julio de 2026, 4.9 millones de mexicanos viajaron al extranjero por vía aérea, un 11.2% más que el año anterior, con un gasto medio de 1,027.9 dólares por viajero, un 11.6% superior. En total, estos viajeros desembolsaron 5,010.3 millones de dólares, un 24.0% más que en 2025.
SUPERPESO Y DOBLE FILO
La infografía del STARC incluye una comparativa histórica del tipo de cambio y el flujo de pasajeros desde 2022. Entre 2022 y 2026, el peso mexicano pasó de cotizar cerca de 20-21 pesos por dólar a registrar mínimos históricos por debajo de los 17 pesos en 2024 (el “superpeso”), para luego enfrentar episodios de volatilidad que lo ubican alrededor de los 17.22 pesos por dólar en septiembre de 2026. Esa fortaleza cambiaria abarata los viajes al exterior para los mexicanos, pero encarece el destino México para los visitantes extranjeros, especialmente para los que llegan por avión.
El resultado es un círculo que el sector turístico debe romper: más turistas de crucero y fronterizos, pero menos turistas aéreos de alto gasto; más mexicanos viajando fuera, pero menos divisas entrando al país. La balanza sigue siendo positiva, pero la tendencia es negativa y acumula ya varios meses con el mismo comportamiento.
Según las autoridades federales, México tiene los atractivos, la infraestructura y la reputación para seguir creciendo, sin embargo, de acuerdo a los datos presentados de 2026 se advierte que el crecimiento en volumen no basta si no se traduce en derrama económica, por lo cual, la tarea del sector y de las autoridades es clara: convertir cada llegada en una experiencia de valor, y cada experiencia en un ingreso que fortalezca la balanza turística. El reto no es atraer más turistas, sino atraer a los turistas correctos, en el momento correcto y con la oferta correcta.











