AIFA, “monstruo” que no es un “elefante blanco”

Por Eugenio Ortiz Carreño/Bahía de Banderas

El Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) es la gran obra del gobierno federal pasado, que se localiza en el municipio de Zumpango, Estado de México, que todavía hoy se resiste a ser un “elefante blanco”, como se califica a las obras que no sirven para nada o que están como si no existieran.

No obstante, recorrer el aeropuerto Felipe Ángeles es una experiencia interesante por el derroche de tecnología y lo enorme del edificio que comprende casi medio kilómetro de largo y más de cien metros de ancho, con una altura de cuatro niveles, que al contemplar desde la plataforma de operaciones aéreas resulta impresionante.

Al interior resulta también interesante, pues en todo lo largo en la parte alta del edificio se distribuyen, tanto del lado oriente como al poniente, un total de ocho salas de aproximadamente sesenta metros.

Cada sala tiene en lo alto como distintivo el escudo oficial de un estado de la República Mexicana, el techo de la planta superior a algunos les puede gustar y a otros no, ya que es una serie de planos triangulares inclinados que semeja el techo de antiguos jacales de pueblos rurales mexicanos.

Algo que llama la atención es que en todo el aeropuerto solo se ven equipos de las aerolíneas Viva Aerobus, algunos pocos de la compañía Aeroméxico y de Volaris y es todo.

Si alguna otra aerolínea opera en la terminal aérea podría ser en horario nocturno, pero en el día prácticamente son las únicas que se ven, estas mencionadas.

También sorprende -pero es explicable – que en la planta superior, en las áreas comerciales, una gran cantidad de locales están sin ocupar, vacíos totalmente y los que ya están ocupados son en su mayoría marcas de restaurantes y cafeterías famosas, incluyendo un Duttyfree, que este jueves estuvo cerrado por la poca gente que circula en el aeropuerto internacional.

El pasillo que recorre de extremo a extremo el edificio cuenta con un pasillo movible, el cual se interrumpe en algunas partes, pero ahora el esfuerzo de caminar en unos 300 o 400 metros del trayecto.

En la parte central de la planta se encuentra el monumental círculo que representa a la piedra del sol, ícono prehispánico mexica y la explicación está en español, inglés, francés y chino o japones.

También llama la atención que en los pasillos móviles se hacen reparaciones y algunas partes no funcionan por fallas, lo que resulta inexplicable, dado el poco uso que tienen y el poco tiempo de haberse instalado.

En las salas, las puertas de acceso a las áreas de abordar se controlan electrónicamente y en diversos puntos estratégicos se colocaron pantallas y teléfonos de búsqueda de personas en el área.

Quienes merecen un reconocimiento son los decoradores de la terminal, ya que incluyeron espacios para niños con motivos muy coloridos y en los baños de varones y mujeres, colocaron personajes como Chespirito en sus diversas facetas, entre ellas la del Chavo del ocho y otros detalles que arrancan sonrisas a los viajeros que usan esos espacios.

En resumen, el edificio del aeropuerto Felipe Ángeles es de llamar la atención, pero no ha logrado ocupar sus áreas comerciales y las aerolíneas extranjeras mantienen un veto por cuestiones de ubicación geográfica que el viajero común no entiende.

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