Por Santini Bracho/Puerto Vallarta
El padre de la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe del centro de Puerto Vallarta, Arturo Arana, y el sacerdote Osvaldo Toledo, encabezaron la realización de una emotiva peregrinación en el malecón de la ciudad.
Se trata de una costumbre bien arraigada en la comunidad católica de Puerto Vallarta, impulsada por los sacerdotes de la iglesia de Guadalupe, quienes confirmaron que todos los días 12 de cada mes se realiza esta peregrinación para celebrar la aparición de la Virgen de Guadalupe en el cerro del Tepeyac de la Ciudad de México, marcada oficialmente el 12 de diciembre.
La devoción a la Virgen de Guadalupe en Puerto Vallarta está profundamente ligada a la fundación misma de la ciudad y al origen de su emblemática Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe.
Cuando Don Guadalupe Sánchez fundó el entonces asentamiento de Las Peñas (hoy Puerto Vallarta) el 12 de diciembre de 1851, consagró el naciente pueblo bajo la protección de la Virgen de Guadalupe, marcando el inicio de la identidad católica de la localidad.
En el sitio donde hoy se erige el templo principal, se levantó una pequeña capilla inicial dedicada a la Virgen en 1901. La construcción formal de la parroquia comenzó en 1903 sobre esos cimientos originales.
Las obras avanzaron por décadas e incluyeron la edificación de sus torres características. La famosa corona imperial que corona el edificio principal —un símbolo reconocido de Puerto Vallarta a nivel mundial— fue añadida y posteriormente restaurada tras daños naturales, convirtiéndose en el máximo ícono arquitectónico del destino.
Cada año, del 1 al 12 de diciembre, Puerto Vallarta celebra las tradicionales peregrinaciones guadalupanas. Gremios, sindicatos, familias y empresas recorren el centro de la ciudad hasta llegar a la parroquia con cantos, danzas tradicionales y ofrendas.











