Adiós a Terra Noble

TERCERA LLAMADA

Por María José Zorrilla

Hay comienzos de historias que nunca fueron imaginados.  Esta es una de ellas.  Puerto Vallarta vivía un gran auge a finales del siglo XX.  Crecimiento con tasas impresionantes de desarrollo muy por encima de la media del país. En materia de población también el crecimiento rondaba el 60%.

Según la IA de 151,288 habitantes en 1990 se llegó a 244,536 en el 2000, confirmando que más del 30% de los habitantes no éramos ni de Jalisco.

El éxodo había empezado antes, algunos habían venido en los 70 y otros llegamos en los 80, como nuestro personaje Jorge Rubio.

Hijo de hotelero mexicano y madre americana sentó sus bases como decorador de interiores.  A veces nos parecía exótica su apreciación estética que con los años fue evolucionando y refinando hasta llegar a un estilo ecléctico muy único reflejado en su nueva propiedad en la parte alta de un cerro en Vallarta.

En ese territorio medio indómito, totalmente selvático y con vistas panorámicas de 360 grados nuestro amigo construyó un lugar llamado Terra Noble.  Salió de su tradicional estilo para conformar algo exótico, fusión entre mexicano, africano y con un cierto sabor a Nuevo México.

Sorprendía lo bien integrada la construcción a la Sierra Madre.  Planteaba una nueva arquitectura que no le fue indiferente al Architectural Digest que en 1996 le dedicó un interesante artículo sobre el autor y las características tan sui generis de la propiedad.

Esa publicación llegó a manos de uno de príncipes de la familia real Árabe Saudí. Quería conocer en persona al autor de tan exuberante joya arquitectónica.  No era su enorme tamaño lo sorprendente, sino la singularidad de cómo aprovechó volumen y superficie para sembrar su hogar en apenas 75 metros cuadrados y crear espectaculares terrazas y jardines al aire libre.  La visita derivó en una petición para construir un inmenso palacio en el desierto saudí.

Jorge le comentó que no era arquitecto, que era solamente diseñador de interiores.  No importa lo que tengas que hacer tú vendrás conmigo y trae el equipo que quieras.  Jorge armó un impresionante equipo de ingenieros arquitectos, artesanos y se lanzó al Oriente Medio.  Un proyecto impensado había surgido de esa pequeña construcción que de pronto se convirtió en un ícono en la ciudad.  Jorge era altamente apreciado en la comunidad.

Allí realizó fiestas, ceremonias, rituales, talleres y todo tipo de eventos que siempre tenían la característica de ser un extraordinario Happening.  Nuestro amigo pasaba largos meses en Arabia, porque después del enorme palacio, vinieron otras construcciones, otros eventos.

Así pasó más de 20 años cruzando océanos, comprando telas en la India, flores en Holanda, mosaicos en Venecia, tapetes en Estambul y visitando su querido Terra Noble ya transformado en un pequeño sagrario en lo alto de la ciudad.   Nuestro querido amigo había trascendido fronteras y era muy apreciado en el territorio del islam profundo donde aprendió a moverse con singular adaptación.

Acá en Vallarta Terra Noble lo aguardaba con ansias.  Era el rey de ese pequeño santuario donde las cosas bellas suceden.  Donde celebramos la llegada de la primavera y los cumpleaños siempre majestuosos en noviembre.  Allí también hicimos un evento de Gala para los mayoristas internacionales que comerciaban Vallarta y de allí salieron celebraciones para Televisa, para producciones comerciales, para promociones del destino.

Terra Noble y Jorge Rubio eran un binomio infaltable en la ciudad.  Hace 8 años se nos adelantó Jorge y Terra Noble, aunque en manos de su querida familia, ya nunca fue igual.  Antes que llegara el verano, el sábado 20 de junio Terra Noble nos dijo adiós y para siempre.

Se organizó una reunión entre amigos y familiares con el infaltable espíritu de Jorge.  Siempre un fuego encendido en esa terraza desplegada hacia el horizonte inacabado, música con ese toque oriental muy estilo Gio y se despidió para siempre lo que durante casi tres décadas marco un hito en la historia de Vallarta y de la arquitectura internacional.

Adiós Terra Noble te reunirás con Jorge, pero la esencia tu espíritu indomable seguirá imperando en ese espacio casi sagrado indistintamente de su devenir.

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