Por Miguel Ángel Ocaña Reyes/Bahía de Banderas
Hay lugares en el mundo donde el viento no sopla: susurra, empuja, casi habla. En Bahía de Banderas, el viento tiene nombre propio y, desde hace 16 años, también tiene festival.
Carlos Rosas, director general del Festival del Viento, camina entre tablas, velas y arneses con la seguridad de quien ha visto crecer un sueño desde la arena mojada. Y es que este evento, que comenzó como una apuesta entre amigos para saber quién era el mejor en el agua, se ha convertido en una de las plataformas deportivas más importantes de México y, desde este año, en sede de un campeonato mundial.
“Este viernes 22 arrancamos. Sábado 23, domingo 24. Los esperamos aquí”, dice Rosas con los ojos brillantes. “Cumplimos 16 años. Es un evento abierto a todo el público, familiar y deportivo. Vamos a recibir como a 2 mil personas y casi llegamos a los 500 competidores”.
Pero antes de que las primeras cometas eleven el vuelo, Carlos se sienta a conversar. No hay prisa. El viento, por ahora, espera.
EL ORIGEN FUE UNA APUESTA DE AMIGOS
“Hace 16 años, éramos un grupo de amigos que peleábamos en el mar. Cada uno decía que era el mejor. Entonces pensamos: ¿por qué no hacer una competencia para demostrarlo? Y también nos dimos cuenta de que, si no teníamos competencias, el nivel nunca iba a subir”.
Esa pequeña competencia de amigos se volvió costumbre, luego tradición, después semillero de campeones. Porque de este evento, Rosas lo enumera con orgullo, han salido un subcampeón panamericano juvenil, un campeón centroamericano, un campeón mundial de hidrofoil y un campeón mundial juvenil de freestyle.
“Nosotros no tenemos fines de lucro”, aclara. “Todo lo que se recauda lo invertimos en deportistas. Traemos a más de 50 competidores de todo México con hotel y vuelos pagados, porque no tenían los recursos. El que puede paga su inscripción, y el que no, nosotros le ayudamos. Así subimos el nivel”.
También invitan a figuras internacionales, porque la idea es clara: que los mexicanos aprendan de los mejores. Y este año, el sueño dio un salto aún más grande.
MUNDIAL EN CASA Y NAYARIT EN LA MIRA
Por primera vez en la historia, México será sede del Mundial de Freestyle de Kitesurf. El Festival del Viento y el mundial se fusionaron en una misma pasión.
“El mundial empieza el 26 y termina el 30 de mayo, aquí mismo, en Samba. Viene gente de todo el mundo. Va a haber transmisión en vivo para todo el planeta, muy enfocada en Europa, que es el turismo que más nos interesa atraer”.
Carlos sabe que este es un parteaguas. Hasta ahora, Bahía de Banderas se había proyectado bien en América, pero Europa seguía siendo una asignatura pendiente. Con la cobertura global del mundial, eso está a punto de cambiar.
“El año pasado estuvimos en un programa de SPN en Latinoamérica con 120 repeticiones. Este año, además de redes sociales que llegan a millones, estamos con Televisa Guadalajara. Y el mundial tiene una transmisión como la Fórmula 1 del kitesurf. Le tocó una parada a México, gracias a la visión de José Luis Font, que lo vio en el Mundial de Qatar y lo trajo para acá”.
EL PRIVILEGIO DE ESTAR EN BAHÍA DE BANDERAS
¿Pero por qué aquí? ¿Por qué Nayarit? Carlos Rosas lo explica con la seguridad de quien conoce cada ráfaga:
“Bahía de Banderas tiene un viento constante, con un clima ideal. Está entre los 20 mejores lugares del mundo por viento y clima para practicar este deporte. Pero lo más importante: es uno de los cinco mejores en infraestructura. No todos los lugares con buen viento tienen buenos hoteles, buenos restaurantes, aeropuerto, comunicaciones y, sobre todo, gente hospitalaria. Y aquí lo tenemos todo”.
Esa combinación ha hecho que el kitesurf crezca de manera explosiva. En el mundo ya hay 4 millones de personas que lo practican, y de ellas, un millón viajan constantemente. Su estancia promedio es de una semana, con una derrama económica muy similar a la del golf.
“Nosotros no somos un evento de esos que traen a un cantante y llenan con gente local. Eso está bien, pero es otro mercado. Nosotros traemos turismo real. En esta semana, entre el festival y el mundial, esperamos una derrama de 50 millones de pesos en restaurantes, hoteles y servicios. Desde ayer los restaurantes ya empezaban a llenarse”, dice con una sonrisa.
APOYO QUE HACE GRAN DIFERENCIA
Ningún evento de esta magnitud se sostiene solo con voluntad. Carlos lo sabe bien, y por eso agradece a quienes han creído en el proyecto.
“El papel de los patrocinadores es fundamental, y nos han ayudado mucho a hacer crecer el evento, a traer competidores y a mejorar la infraestructura. Sin el apoyo de marcas como ellos, sería muy difícil lograr todo esto”.
Pero más allá de los números, Carlos insiste en algo que parece el verdadero motor del festival: la hermandad.
“Aquí no hay clase social. Hay deportistas. Si eres deportista y eres gente educada, eres bienvenido. Hay quienes llegan en avión privado y hay quienes apenas juntan para el camión. A todos los tratamos igual. El deporte nos une con el mundo”.
Como muestra, un botón. En medio de la entrevista, Carlos interrumpe con una sonrisa y llama a un grupo de competidores brasileños que acaban de llegar. “Ellos son de Brasil, el top mundial en kitesurf. Brasil desarrolló su turismo gracias a este deporte. Ahora tienen más de 10 mil personas practicándolo al día. Y aquí están, en nuestras playas”.
Bebeto, David, Pedro y Tony se acercan. Saludan en portugués, se ríen, posan para la foto. El kitesurf, efectivamente, no entiende de fronteras.
UN SUEÑO OLÍMPICO E INVITACIÓN AL PÚBLICO
Antes de despedirse, Carlos comparte un dato que ilusiona: “El kitesurf ya es olímpico. Tenemos un candidato peleando por un lugar: Alex Vázquez, residente de Nayarit. Va a tomarse un año sabático para entrenar y buscar su clasificación a los Juegos Olímpicos. Además, el ganador del freestyle en el Festival del Viento obtiene un lugar automático para el mundial. Ya tenemos tres mujeres y tres hombres clasificados. Vengan a apoyar a los mexicanos”.
EL MENSAJE FINAL ES CLARO Y CÁLIDO
“Las fechas: viernes 22, sábado 23 y domingo 24, Festival del Viento. Del 26 al 30 de mayo, el Mundial de Freestyle. Todo en Samba, Nuevo Nayarit. La entrada es libre. Vengan a disfrutar del mejor viento de Bahía de Banderas, a apoyar a nuestros atletas y a ser parte de esta familia. Porque aquí, el viento nos hermana”.
Afuera, el sol empieza a ponerse en el cenit, y los rayos del sol caen a plomo, en la bahía se observan competidores entrenando atrayendo a la playa a un cúmulo de admiradores que gustan de este de porte. El Festival del Viento está listo. Nayarit, también. Y el mundo tiene los ojos puestos en esta bahía.












