Por Miguel Ángel Ocaña Reyes/Bahía de Banderas
A pocos días de haber sufrido un atentado contra su vida, el ambientalista y gestor comunitario Erik Saracho rompió el silencio para compartir un mensaje que, lejos del rencor, se enfoca en la defensa del territorio y el espíritu colectivo que han dado identidad a este icónico pueblo de la costa nayarita.
Con una voz que refleja tanto la convicción como la entereza de quien ha visto de cerca la violencia, Saracho externó su deseo de que San Pancho pueda desarrollarse sin perder la esencia que lo hace único: su gente, su agua, su belleza natural y esa forma particular de vivir en comunidad.
“Nosotros creemos que hay forma de hacer las cosas bien. No importa si quien está invirtiendo es chico, mediano, grande, poderoso o no, o de dónde viene el dinero. Nuestro interés es que San Pancho y nuestra manera de vivir se conserve, sigamos teniendo agua, un vecindario bonito, gente sonriendo que te saluda, que te ve bien, que te apoya”, expresó el activista.
PUEBLO CONSOLIDADO DESDE LA SOLIDARIDAD
Saracho hizo un profundo reconocimiento a la naturaleza comunitaria de San Pancho, un lugar donde históricamente la colaboración ha sido la base del desarrollo. Habló de los tequios, las faenas colectivas donde entre todos se construyen casas, se arreglan cercas, se levantan centros comunitarios.
“Es un pueblo con mucha solidaridad, con mucho empuje, con mucho valor. Ese es el que hay que recuperar y abrazar”, afirmó, al tiempo que contrastó dos visiones que hoy coexisten en la región: la de quienes buscan maximizar ganancias a toda costa, sin importar los medios, y la de la mayoría que valora la conservación y el respeto mutuo.
“Hay gente que quiere maximizar la ganancia y el dinero va sobre todas las cosas, y no importan las formas. En ese grupo están las gentes dispuestas a hacer cualquier cosa, incluso a quitar a las personas de enfrente, a callarlas, a correrlas, a amedrentarlas. Y nos dimos cuenta pues incluso a matarlas”, señaló con claridad.
LA LUZ DEL PUEBLO ES MUCHO MÁS GRANDE
Pese a la gravedad de lo ocurrido, Erik Saracho enfatizó que “la parte luminosa del pueblo es mucho mayor, es única, es bien bonita. Y vale la pena defenderla”. En un tono reflexivo, agregó: “No sé si valga la pena perder la vida por ella, pero dar la vida por ella, sí. Hay que darle vida a San Pancho, sin lugar a dudas”.
El ambientalista también reconoció el respaldo recibido en los últimos días, tanto de autoridades como de la sociedad civil. Agradeció las muestras de apoyo de la presidenta de México, del gobernador de Nayarit y del presidente municipal, pero subrayó que el respaldo más valioso ha sido el de la gente.
DIVERSIDAD, LA FORTALEZA
Uno de los puntos más destacados de su mensaje fue la reivindicación de la diversidad como el verdadero tesoro de San Pancho. “Lo bonito de San Pancho es que es bien diverso. Habemos ejidatarios, futbolistas, una combinación de artistas con rancheros, con inversionistas, con surfistas. La diversidad es lo que ha hecho al pueblo maravilloso. Todos somos iguales, todos somos valiosos y hay que cuidarnos”.
En ese sentido, hizo un llamado enérgico a la tolerancia y al respeto: “Nadie puede llegar a la casa del otro a darle un balazo y decirle ‘quítate porque no me gustas’. La seguridad ante todo y el respeto. El poder ser tolerante y escuchar al otro aunque no nos parezcamos, aunque hablemos diferente o tengamos otra educación”.
NO AL MIEDO, SÍ A LA VOZ COMUNITARIA
Finalmente, Erik Saracho instó a la comunidad a no callar ni huir ante la adversidad. “No debemos tener miedo o callarnos o dejar que nos maten. No debemos. Pero es un bonito día para que todo esté mejor. Y hay que hacer lo mejor que podamos”.
Con estas palabras, el ambientalista no solo alza la voz frente a quienes intentaron silenciarlo, sino que convoca a la sociedad en su conjunto a defender el espíritu de México, de Nayarit, de San Pancho: ese lugar donde la gente se reúne para hacer arte, cultura y comunidad, y donde la vida, pese a todo, sigue valiendo la pena ser vivida y defendida.












