Agencias/AP/Estados Unidos
Miles de habitantes permanecen sin suministro eléctrico luego de que la tormenta tropical Lala derribara árboles en distintas zonas de Honolulu y de la Isla Grande de Hawái. Las intensas lluvias también provocaron inundaciones repentinas que dejaron incomunicadas a comunidades ubicadas en áreas remotas.
Lala perdió fuerza y pasó de huracán a tormenta tropical el domingo, después de atravesar el estado sin tocar tierra. El fenómeno dejó fuertes precipitaciones y anegaciones en varias de las principales islas de Hawái, generando condiciones de difícil tránsito.
De acuerdo con los pronósticos, el sistema continuará avanzando hacia el oeste y podría recuperar la categoría de huracán mar adentro, lejos de las costas, para este miércoles.
Las escuelas públicas en todo el estado, algunas escuelas privadas y oficinas estatales estuvieron cerradas el lunes. Las labores de limpieza comenzaron y cuadrillas de trabajadores reparaban puentes. Se instó a los conductores a usar rutas alternas.
La empresa Hawaiian Electric dijo que unos 117 mil 300 clientes estaban sin electricidad hasta la mañana del lunes después de que los fuertes vientos de la tormenta derribaron árboles, postes y torres de transmisión. El sistema de transmisión eléctrica de la Isla Grande sufrió “daños extensos”, indicó la empresa.
El número de emergencias 911 estuvo temporalmente fuera de servicio en la Isla Grande porque los impactos del huracán estaban afectando las comunicaciones por radio y teléfono, informó el Departamento de Policía de Hawai, pero volvió a funcionar por la tarde, aunque con algunas interrupciones.
Las autoridades aconsejaron a la gente mantenerse fuera del océano en cualquier lugar donde el agua parezca marrón o turbia.
No había avisos preventivos vigentes para Hawai el lunes, pero persistían condiciones de oleaje y corrientes de resaca potencialmente mortales, según el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC, por sus siglas en inglés).
La saturación causada por las fuertes lluvias aún podría provocar algunos deslizamientos de tierra, pero los vientos ya no representaban una amenaza, indicó el meteorólogo del Servicio Meteorológico Nacional Patrick Blood.
“No hay peligros realmente inminentes a los que nos estemos enfrentando ahora”, afirmó. “Lala se ha ido hacia el oeste“.
Unas 100 viviendas fueron arrancadas de sus cimientos y arrastradas por el agua en la Isla Grande, informaron las autoridades, aunque presumen que nadie murió.
Laupahoehoe, en la costa noreste de la Isla Grande, registró la mayor cantidad de lluvia, con 1,1 metros (43.54 pulgadas). Los vientos más fuertes se registraron en la cima del volcán Mauna Kea, donde las ráfagas alcanzaron los 225 km/h (140 mph).
En las zonas de menor altitud, residentes de toda la cadena de islas experimentaron vientos con fuerza de tormenta tropical de 48 a 64 km/h (30 a 40 mph), con ráfagas de hasta 97 km/h (60 mph), señaló Blood.
Funcionarios federales se comprometieron a brindar ayuda para la recuperación. El senador estadounidense Brian Schatz dijo el lunes que habló con el secretario de Transporte Sean Duffy sobre el apoyo federal y lo instó a aprobar una próxima solicitud de fondos de emergencia para ayudar a despejar escombros y reparar carreteras y autopistas dañadas.











