Por Luca Manterola
Frente a los elevadores había mucha expectación y alegría la mañana de este sábado 27 pues habían sido dados de alta los nueve niños y niñas beneficiados en la jornada médica Unidos de Corazón. Acompañados por sus papás y mamás, chicos de Puerto Vallarta y la región salieron del ascensor sonrientes, felices, por el éxito de esta iniciativa organizada por Hospiten y la Fundación Corazón de Niño, con el apoyo de Amigos de los Niños de Cabo San Lucas, Terumo, Philips, Masimo, DDM y Fundación Derechos de la Infancia.
De pronto, en el lobby de Hospiten, en Marina Vallarta, se sentía un contagioso ambiente de alegría, de mucha satisfacción, de los organizadores y voluntarios de este programa que facilita el acceso a diagnósticos y tratamientos especializados de alta calidad en cuestión de cardiopatías congénitas. Nacido en Baja California Sur, en 2001, este noble esfuerzo beneficia, además de esa entidad, a pequeños de Puerto Vallarta y Quintana Roo. Muy importante: representa un modelo de atención especializada y colaborativa para menores de edad en temas cardíacos. En México las cardiopatías congénitas representan la segunda causa de muerte en niños de menos de cinco años, asunto más que relevante pues la cobertura estimada en el sector público de salud en el país es de apenas 30%.
Gracias a este esfuerzo conjunto, se han atendido ya más de 350 casos de cardiopatías congénitas en distintas sedes de Hospiten, incluyendo Los Cabos, Cancún y Puerto Vallarta. En el caso de esta ciudad y la región se trata de la segunda jornada para la corrección de este tipo de males. En 2025 se benefició a 15 niños y niñas. Lo anterior cobra mayor significación pues Puerto Vallarta carece de tratamiento de cardiología pediátrica en el sector público.
Todo esto no sería posible sin el trabajo y dedicación de Audelia Villarreal, directora y fundadora de Corazón de Niño. Madre de un niño con cardiopatía, ahora adulto, Audelia se dio a la tarea de crear esta fundación que inicialmente operó en Baja California Sur y ahora extiende sus beneficios a Quintana Roo y Jalisco. Aunque no es médica, Audelia conoce al dedillo datos y estadísticas sobre las enfermedades y males cardíacos en menores de edad en el país: “Solo tres de 10 niños alcanzan atención especializada. Si no se atiende a tiempo hay riesgo de daños colaterales para los niños que se van a lista de espera; incluso, pueden pasar a un status de no curable, lo que podría llegar a costarles la vida.”
Los pacientes beneficiados presentan cardiopatías congénitas de distinta complejidad. Algunos requieren atención urgente para evitar que su condición evolucione a etapas irreversibles, mientras que otros provienen de familias en situación de vulnerabilidad que por años no habían tenido acceso a este tipo de tratamiento.
Corazón de Niño inició la colaboración con Hospiten en Cabo San Lucas en 2023. A partir de entonces han llevado sus jornadas médicas a las demás ciudades en que opera esa empresa. Un calificado equipo de 12 especialistas de diferentes ciudades realiza los procedimientos. Nuestros equipos se ensamblan y trabajan en un buen lugar, con controles de calidad, como es el caso de Hospiten, refiere Audelia Villarreal. Por su parte, las empresas participantes se suman con insumos y equipos sin costo. Corazón de Niño es la parte coordinadora de todos estos esfuerzos.
Hace poco Hospiten anunció haber adquirido nueva tecnología médica de alta especialidad, incluyendo una sala de hemodinamia, así como equipo de ecocardiografía de última generación, herramientas clave para mejorar la detección oportuna y el tratamiento preciso de estas condiciones.
Con más de medio siglo de experiencia, Hospiten es una red de 20 centros médicos-hospitalarios situados en España, República Dominicana, Jamaica, Panamá y México (Cancún, Playa del Carmen, Puerto Vallarta, Cabo San Lucas y San José del Cabo). “Sus estándares son muy altos y tienen muchos requisitos de calidad. En lo que piden y lo que dan. Por eso nos sentimos muy confiados de trabajar en ellos”, expresa Audelia Villarreal.
En el balance, hay que consignar que estas jornadas han brindado 329 tratamientos a niñas y niños de las tres entidades beneficiadas, con una tasa de supervivencia del 99.6% (el promedio nacional es de 90%).
Estos logros de excelencia son resultado de un protocolo estricto y la entrega de un calificado equipo de médicos voluntarios. “No hay en México un programa de cardiología pediátrica como el nuestro. Esto es súper serio y nos demuestra que sí es posible una solución para estos males, que no son una sentencia. Queremos que el programa quede bien establecido y que se replique a nivel regional. Aunque Guadalajara está cerca de Puerto Vallarta, es un lugar de mucha concentración y está saturado”, explica la fundadora de Corazón de Niño. E invita al sector privado vallartense a sumarse para apoyar a más niños, para que tengan más oportunidades. Aún no hay un fondo local y necesitamos que sea un programa sostenible.
Más allá de los buenos números, otro de los frutos de las jornadas médicas es el gozo del equipo de voluntarios. Tanto sus sonrisas como sus comentarios en el vestíbulo del hospital, más la felicidad de los familiares de los niños participantes, son la mejor recompensa para las entidades y empresas detrás de este esfuerzo.
Años más tarde, librada con éxito la batalla contra la enfermedad de su hijo, hoy un adulto sano y muy libre, el agradecimiento de Audelia se convirtió en un compromiso serio. Ahí la lleva en su cruzada para ofrecer esperanza de vida saludable a los niños con cardiopatías congénitas pues el reto es mayúsculo, quedan muchos niños por atender todavía.












