Por Miguel Ángel Ocaña Reyes/Puerto Vallarta
La música tiene el poder de transformar vidas. Y esa premisa, que podría sonar a idealismo, es la realidad palpable que durante 15 años ha construido la Orquesta Escuela de Puerto Vallarta (OEPV).
Lo que comenzó como un sueño, hoy es una institución que ha tejido una red de esperanza y disciplina en las colonias del puerto, demostrando que una flauta o un violín pueden ser armas más poderosas contra la violencia que cualquier otra medida.
En el marco de su 15° aniversario, Humberto Solís, director general de la OEPV, compartió los detalles de una celebración que fue mucho más que un festejo: fue un reencuentro generacional que vino a refrendar el impacto profundo de este proyecto en la comunidad.
CONVIVENCIA Y MÚSICA
La conmemoración no fue un evento de un día. Como lo describe Solís, fue toda una semana de actividades diseñadas para celebrar el pasado y fortalecer el futuro. “Lo primerito que hicimos fue romper el hielo”, comentó el director, refiriéndose al reencuentro entre exalumnos, aquellos que estuvieron desde los inicios, y los alumnos actuales.
“Necesariamente se requiere convivencia, que se conozcan, que se escuchen, que conozcan sus experiencias, qué hacen en la actualidad los exalumnos”, explicó. La semana incluyó dinámicas grupales, recitales íntimos y tres ensayos fundamentales que culminaron en un concierto de gala, el punto culminante de la celebración.
Pero el momento más emotivo, quizás, fue el cóctel de convivencia del viernes. “Se vivió el palomazo, sacaron los instrumentos, lo que saben hacer todos ellos. Fue una noche maravillosa”, relató Solís con entusiasmo, describiendo un ambiente donde la música fluía de manera espontánea, demostrando que la OEPV ha creado no solo músicos, sino una verdadera comunidad.
VIDAS TRANSFORMADAS
Al preguntarle sobre el impacto real de la Orquesta en Puerto Vallarta, Humberto Solís no dudó en dar cifras contundentes: más de 5,000 alumnos beneficiados a lo largo de su historia. Pero para él, los números son solo el reflejo de algo mucho más profundo.
“Suena tan fácil de decir, pero son familias”, enfatizó. “Son familias en las que a través de la música lograron proteger o custodiar a ese adolescente que a lo mejor estaba invitado a probar sustancias, al vandalismo o al crimen organizado. La música ha servido como un protector y un preventivo”.
Este enfoque preventivo es la esencia del proyecto. Lejos de buscar formar virtuosos, la OEPV se erige como un escudo social. Su eslogan, que ha guiado la institución durante 15 años, lo dice todo: “Construir mejores ciudadanos a través de la música”. Su modelo educativo se apoya en dos pilares fundamentales: el desarrollo humano y el desarrollo social, convencidos de que la música es el vehículo perfecto para inculcar valores y amor por el entorno.
CÓMO APOYAR
Actualmente, la OEPV opera en tres módulos de enseñanza: en las instalaciones de la UNIVA, en Ixtapa y en la colonia Lázaro Cárdenas (en la parroquia San Rafael), atendiendo a una población activa de 120 alumnos que participan en coros y orquestas. Para aquellos padres interesados en inscribir a sus hijos, Humberto Solís hizo un llamado: las inscripciones abren en agosto y septiembre de cada año, por lo que es el momento ideal para acercarse al proyecto.
Sin embargo, para que esta labor social continúe vigente, el apoyo de la sociedad es crucial. La Orquesta Escuela de Puerto Vallarta es una asociación civil sin fines de lucro y donataria autorizada, lo que significa que los empresarios y ciudadanos que deseen contribuir pueden hacerlo con donativos económicos o en especie, y obtener una factura deducible de impuestos.
“No hay donativo grande, no hay donativo pequeño, todo es bienvenido”, afirmó Solís. “Si alguien tiene un violín que ya no usa, una flauta que está ahí, le puede servir a muchos muchachos. También hay quienes no pueden ayudar con dinero, pero pueden ser voluntarios en los conciertos. Hay muchas formas de ayudar”.
INVITACIÓN ABIERTA
La OEPV invita a la comunidad a seguir sus redes sociales y su sitio web para conocer los mecanismos de donación, y extiende un agradecimiento a todo Puerto Vallarta por haber acogido este proyecto durante año y medio.
“Sigamos fomentando la cultura, los valores y la buena música a través de los muchachos”, concluyó Humberto Solís, con la convicción de quien sabe que, nota tras nota, se está escribiendo una partitura de paz para el futuro del puerto.












