Efectos de “Polo” dejaron huella en las costas de Bahía de Banderas

Por Eugenio Ortiz Carreño/Bahía de Banderas

Las imágenes y videos que marcan el paso del huracán “Polo” en la costa de Nayarit muestran una huella de destrucción que paralizó negocios como restaurantes a lo largo de los más de 300 kilómetros del litoral nayarita, desde Jarretaderas, en Bahía de Banderas, hasta la playa Novillero, en el norte de la entidad, en el municipio de Tecuala.

Incluso, ante la mirada impotente de los propietarios el potente oleaje levantó pisos, arrastró con equipo como estufas, ollas y sartenes, tiró techos de lámina o de palmas, levantó pisos de madera.

Muchos negocios suspendieron el servicio a clientes, que a pesar del mal tiempo se asomaron a las playas, al menos para contemplar el paso del meteoro y todos sus efectos.

En la ribera izquierda del río Ameca, en la zona correspondiente al municipio de Puerto Vallarta conocida como Boca de Tomates, los 10 palaperos se encontraron este domingo que el oleaje había derribado algunos techos y la corriente marina se brincó hasta las mesas y derribó todo a su paso.

DAÑO EN DESTINOS

En San Pancho aun fue mayor el golpeteo del mar y de ahí en adelante, en Playa Platanitos, siguiendo la línea costera en Santa Cruz de Miramar, ya en territorio del municipio de San Blas.

En Aticama, la pequeña población de pescadores y ostioneros, el oleaje se ensañó contra las ramadas, aunque los propietarios parecen estar acostumbrados a que cada año les pega la marejada.

Incluso, el dueño de uno de los negocios de inmediato recogió todo su equipo, reparó lo dañado y este domingo por la mañana ya estaba despachando docenas de ostiones en su concha sin problema.

No pudieron hacer lo mismo otros pescadores en sus restaurantes, cuyas reparaciones son más costosas o delicadas y tuvieron que mantener sus negocios cerrados.

El Paseo de Aticama, que adquiera cada día más popularidad por sus ostiones frescos y por la propaganda que le da la “loca de San Blas”, de vio muy afectado y los restaurantes bajaron su actividad considerablemente.

Otra playa muy golpeada en la costa del estado de Nayarit fue la del “Borrego” y todo lo que comprende el centro del municipio de San Blas.

Según reportes de la población local, durante la mañana y el mediodía de este domingo el paso hacia el puerto de San Blas, cabecera municipal, estuvo bloqueado por la gran cantidad de agua que se acumuló en las corrientes que cruzan la carretera a la altura de la Aguada y la mayoría de cabañas que funcionan como fondas o restaurantes fueron derribadas en el Conchal.

Incluso en Novillero, la ancha playa de casi 90 kilómetros, los habitantes o visitantes que salieron a ver los efectos del huracán, quedaron desolados ante los efectos de la fuerte marejada.

Muchos critican que los restaurantes se construyan en lugares de aparente inseguridad, pero la mayoría de esos negocios son de pescadores y ostioneros que ya conocen el mar y saben que cuando hay un meteoro, el mar demuestra su potencial y nadie puede resistirle.

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