Por Norma A. Hernández/Foto Rodolfo Preciado/Bahía de Banderas
El mercado inmobiliario de Riviera Nayarit no está desapareciendo: está entrando en una etapa de mayor selección, en la que la ubicación por sí sola dejará de ser suficiente y el valor de los proyectos dependerá cada vez más de la demanda efectiva, la infraestructura, la conectividad y la certeza urbana.
Esta fue una de las principales conclusiones planteadas por el arquitecto Matías Verdín Heras, director de la agencia consultora Urbanik, durante su ponencia “Riviera Nayarit 2035: ¿Dónde estará el próximo gran valor inmobiliario y qué puede detenerlo?”, presentada en la reunión mensual del Comité Mujer Inmobiliaria de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI) Riviera Nayarit.
El especialista puso el foco en el corredor norte de Riviera Nayarit, particularmente en el municipio de Compostela y la conexión con Tepic, como territorios que podrían formar parte del siguiente ciclo de expansión inmobiliaria, impulsados por infraestructura, conectividad, empleo, servicios y una segunda puerta aérea para el destino.
El mercado ahora es más selectivo
El diagnóstico parte de una realidad concreta: en agosto de 2026 Riviera Nayarit registraba 2 mil 665 propiedades en venta, con un precio promedio de 552 mil dólares y un promedio de 290 días en el mercado; durante ese mes se incorporaron 85 nuevas propiedades.
Para Verdín Heras, estos indicadores no significan que el mercado haya desaparecido, sino que la liquidez se ha vuelto selectiva; es decir, existe mayor oferta y comparación, mientras compradores y capital son más exigentes respecto al producto, ubicación y precio.
La clave, sostuvo, está en distinguir entre oferta y demanda. No basta con identificar dónde se está construyendo, la verdadera oportunidad aparece donde existe una demanda que necesita el producto, tiene capacidad para pagarlo y está dispuesta a adquirirlo en ese momento.
“Riviera Nayarit está entrando en una etapa de selección. El capital, el comprador y el mercado siguen ahí, pero ya no premian cualquier producto, cualquier ubicación ni cualquier precio”, plantea Verdín.
El corredor norte gana relevancia
El análisis territorial presentado por Urbanik divide a la Riviera Nayarit en distintos submercados, cada uno con un momento de desarrollo diferente: Nuevo Nayarit aparece en consolidación; Bucerías y La Cruz, en redensificación; Punta de Mita, como mercado premium; Sayulita y San Pancho, dentro del segmento lifestyle; Mandarina y Costa Canuva, en expansión selectiva; y Las Varas, Compostela y Tepic, como un corredor emergente.
En este último territorio, la infraestructura comienza a modificar las condiciones de accesibilidad e identifica entre las señales de transformación del corredor el Puente Amado Nervo, la nueva terminal del Aeropuerto Internacional de Puerto Vallarta, el proyecto de Home Port, la operación de desarrollos de hospitalidad en el corredor norte, la autopista Las Varas-Platanitos y el Aeropuerto Internacional Tepic-Amado Nervo como segunda puerta aérea.
El planteamiento, sin embargo, evita equiparar infraestructura con plusvalía automática. La conectividad puede habilitar nuevos mercados potenciales, pero es el mercado el que determina qué valor termina generándose, por lo que el análisis predio por predio continúa siendo indispensable.
Más densidad no necesariamente significa más valor
Uno de los principales retos hacia 2035 será determinar hasta dónde puede crecer verticalmente el territorio sin comprometer los atributos que lo hacen atractivo.
El caso de Bucerías y La Cruz de Huanacaxtle fue presentado como un laboratorio de la verticalización, donde suelo, altura, infraestructura, mercado, identidad y normativa deben analizarse conjuntamente para determinar cuánta densidad puede absorber el territorio sin perder valor.
La premisa de Verdín Heras es clara: el objetivo no debe ser simplemente construir más alto, sino generar más valor por hectárea sin destruir el valor del entorno.
Esta discusión adquiere relevancia en un destino que también enfrenta una necesidad creciente de vivienda para quienes trabajan en su propia industria turística. La ponencia incorporó el “workforce housing” como parte de la infraestructura turística, al advertir que el destino no solo necesita alojar a quienes lo visitan, sino también a quienes lo hacen funcionar.
El nuevo valor inmobiliario requerirá certeza
Otro de los cambios señalados tiene que ver con el capital. Para los inversionistas, una buena ubicación ya no basta, sino que entran en juego el retorno ajustado al riesgo, la regulación, la velocidad de absorción, el flujo de efectivo y una estrategia clara de salida.
En este escenario, el tiempo también tiene un costo y ejemplificó cómo un terreno aparentemente más barato puede terminar siendo más costoso cuando enfrenta incertidumbre normativa, mayores tiempos de espera, inflación y riesgos de ejecución.
La conclusión de Verdín Heras apunta así hacia una nueva lógica para el desarrollo inmobiliario de Riviera Nayarit: el siguiente gran negocio no estaría necesariamente en encontrar el terreno más barato, sino en anticipar qué territorio logrará reunir mercado, infraestructura y certeza urbana.
De cara a 2035, el reto para desarrolladores, inversionistas y profesionales inmobiliarios será identificar esos puntos de coincidencia antes de que el mercado los haya incorporado plenamente a sus precios, pero también determinar si la infraestructura, la regulación, los servicios y la capacidad del territorio serán suficientes para sostener el crecimiento.
TABLA:
Un análisis territorial presentado por Urbanik divide a Riviera Nayarit en distintos submercados, cada uno con un momento de desarrollo diferente:
- Nuevo Nayarit: Consolidación
- Bucerías y La Cruz: Redensificación
- Punta de Mita: Mercado premium
- Sayulita y San Pancho: Segmento lifestyle
- Mandarina y Costa Canuva: Expansión selectiva
- Las Varas, Compostela y Tepic: Corredor emergente












