Por Norma A. Hernández/Bahía de Banderas
Mientras crece el temor por el impacto de la inteligencia artificial en el empleo, el director creativo Iván Jahzeel Villavicencio plantea un giro clave: el verdadero riesgo no es que la tecnología sustituya a las personas, sino que los profesionales no evolucionen al ritmo que exige esta nueva era digital.
Durante su participación como ponente en el Comité Mujer Inmobiliaria de AMPI Riviera Nayarit, el especialista —con más de 15 años de experiencia en industrias creativas, tecnológicas y de entretenimiento— expuso que la historia ofrece una lección clara: cada revolución tecnológica genera resistencia, pero también nuevos mercados.
“De la historia se aprende. Es natural sentir miedo, pero es algo a lo que le tenemos que perder el miedo para ser nosotros los primeros con el poder de producción y de maximización”, señaló.
MÁS QUE REEMPLAZO
Lejos de un escenario apocalíptico, Villavicencio sostiene que la inteligencia artificial funciona como una herramienta de amplificación del talento humano. A diferencia de lo que muchos temen, la IA aún depende de la dirección humana para operar.
“Más allá de un reemplazo, creo que las herramientas han llegado a maximizarnos. Si la IA no necesitase de prompts, entonces ya operaría sola”, explicó.
El experto subraya que el verdadero cambio radica en la capacidad de entrenar estas tecnologías para beneficio propio. De hecho, advierte que quienes no lo hagan podrían quedar rezagados frente a otros que sí las adopten estratégicamente.
“Nos puede reemplazar un mercado que va a estar usando estas herramientas para su propio beneficio”, enfatizó.
Un ejemplo claro de esta transformación ya ocurre en industrias como la moda y el entretenimiento, donde modelos y actores digitales comienzan a sustituir procesos tradicionales. Sin embargo, Villavicencio propone una alternativa: que los propios creadores tomen el control de su versión digital.
“Yo llego con un actor y le digo: aquí está tu versión digital. Ahora puedes estar en 10 proyectos al mismo tiempo”, explicó.
TERRENO FÉRTIL PARA LA IA
En regiones como Bahía de Banderas, donde el crecimiento económico y demográfico es acelerado, la inteligencia artificial se perfila como una herramienta clave para el sector inmobiliario.
Villavicencio describe este momento como una oportunidad única: un “campo virgen” donde la tecnología puede transformar procesos completos, desde la atención al cliente hasta la estrategia de ventas.
“La IA es como un compañero personal que puede asistirnos en todos nuestros puntos débiles”, afirmó.
Entre sus aplicaciones, destacó la posibilidad de generar información en tiempo real, diseñar estrategias comerciales personalizadas y optimizar la comunicación con clientes. Incluso, puede suplir carencias técnicas o de conocimiento en los asesores.
“Por primera vez podemos preguntarle a una computadora como le hablamos a otra persona”, apuntó.
Además, advirtió que existe una ventana limitada —de aproximadamente 18 meses— para que esta tecnología pase de ser una novedad a convertirse en un estándar.
EDUCACIÓN Y PENSAMIENTO CRÍTICO
Más allá del impacto económico, Villavicencio también abordó una preocupación creciente: la dependencia cognitiva en las nuevas generaciones.
Reconoció que la delegación del pensamiento a la tecnología ya está ocurriendo, pero aclaró que no es un fenómeno nuevo, sino una evolución similar a la introducción de herramientas como la calculadora.
“Existe una deuda cognitiva: estamos delegando nuestro esfuerzo mental”, explicó.
No obstante, hizo énfasis en la importancia de mantener una base de conocimiento sólido para poder interactuar eficazmente con la IA.
“Uno para preguntar tiene que saber. Si no, va a obtener respuestas de mala calidad”, advirtió.
En ese sentido, planteó que el reto no es prohibir la tecnología, sino enseñar a usarla correctamente, fomentando una “higiene intelectual” que permita aprovechar sus beneficios sin perder la capacidad de análisis.












