Alerta en Bahía de Banderas por escolleras sin estudios técnicos

Por Miguel Ángel Ocaña Reyes/Bahía de Banderas

Las playas de la bahía están desapareciendo. Donde antes había arena, hoy hay piedras. Y la preocupación de los empresarios, que llevan meses observando cómo el paisaje se transforma ante sus ojos, encontró eco en la voz de un experto durante la Sesión Extraordinaria del Consejo Municipal de Protección Civil de Bahía de Banderas.

El meteorólogo Víctor Cornejo fue contundente al responder a la pregunta planteada por Mario Nazer, presidente del Frente Empresarial del Pacífico, sobre las nuevas escolleras que se han estado colocando en la zona de La Cruz de Huanacaxtle y Bucerías. La inquietud era clara: ¿cómo afectan estas estructuras a las corrientes marinas y al oleaje?

La respuesta del especialista no dejó lugar a dudas: “Normalmente una sociedad, antes de hacer las cosas, tiene que saber en qué va a afectar. Y lamentablemente el estudio de cómo se manejan las corrientes en las zonas costeras no se han hecho en ningún lugar. Entonces, si primero se hacen las escolleras, después viene el problema”.

LOS CASOS QUE NADIE QUIERE REPETIR

Cornejo citó ejemplos que deberían servir de advertencia. “Ahí tenemos el caso de Barra de Navidad. Prácticamente destruyó todo el aspecto turístico en materia de hoteles; hasta hoteles se empezaron a ir al mar. ¿Por qué? Porque eso cambia constantemente, pero el estudio es desde antes. Si primero pongo la escollera y luego me cambia la dinámica del mar, bueno, es problema”.

Luego volvió la mirada hacia Puerto Vallarta, un destino que conoce bien. “Desde hace mucho se hicieron cosas que no debieron de haberse hecho porque Vallarta era playa. Por ahí piedras, se acabó la playa y el turismo ahí en la zona centro, porque hoy es otra cosa. Las escolleras lo que hacen es exportar o importar arena”.

Y sumó un tercer caso: “También tiene problemas Cancún por precisamente ese detalle”. En todos ellos, el patrón se repite: obras costeras sin estudios previos que terminan alterando el equilibrio natural y cobrándose el paisaje como precio.

EL CASO DE LA ARENA TRANSPORTADA EN CAMIONES

El meteorólogo recordó que en alguna zona de la bahía —cuyo nombre no logró precisar en el momento— “se tuvieron que traer cientos de camiones de arena porque prácticamente la naturaleza ya se estaba llevando” el material. “Pero todo eso es por las escolleras y, lamentablemente, esos estudios no existen”, insistió.

Para Cornejo, el problema de fondo es la ausencia de información técnica básica. “No tenemos las herramientas básicas para generar información y sin información estamos cometiendo muchos errores”, sentenció.

LA URGENCIA DE LAS ESTACIONES METEOROLÓGICAS

Más allá de las escolleras, el especialista planteó una necesidad impostergable: la instalación de estaciones meteorológicas en las cuencas hidrológicas.

“Necesitamos tener en cada una de las cuencas hidrológicas una estación meteorológica arriba y otra abajo, que nos permita avisar con tiempo una avenida de agua que no la conocemos aquí, pero que, si en algún momento dado sorprende a mucha gente que esté bañándose, pues eso sería un desastre”.

La advertencia cobra relevancia ante la temporada de lluvias intensas que se avecina. Sin monitoreo, sin datos, sin pronósticos oportunos, la gestión costera y la protección civil navegan a ciegas.

EMPRESARIOS, EN PIE DE GUERRA

La intervención de Cornejo no surgió en el vacío. Ya son varios los empresarios de la zona que han manifestado su preocupación al observar que las playas están desapareciendo y que, en lugar de arena, hay piedras. Para un destino cuyo principal atractivo es precisamente su litoral, el fenómeno representa una amenaza directa al turismo y a la economía local.

Mario Nazer, presidente del Frente Empresarial del Pacífico, fue quien llevó la pregunta al Consejo. Su postura refleja el sentir de un sector que ve cómo el paisaje que sostiene su actividad se degrada sin que medie un estudio técnico que justifique las obras.

“Sabemos que las escolleras nuevas modifican todo lo que es la corriente marina hasta Bucerías y sacan todas las piedras por arriba. Eso sí puede afectar en caso de lluvias fuertes, subir el oleaje o causar otros daños”, había advertido Nazer al plantear la interrogante.

UN LLAMADO A LA SENSATEZ

La sesión dejó una conclusión incómoda pero necesaria: en Bahía de Banderas se están tomando decisiones que afectan irreversiblemente el entorno costero sin contar con la información técnica mínima para evaluar sus consecuencias. Los casos de Barra de Navidad, Puerto Vallarta y Cancún no son anécdotas lejanas: son advertencias.

El meteorólogo Víctor Cornejo lo dijo con claridad: “El estudio es desde antes”. La pregunta que queda flotando en el aire —y en la arena que se pierde— es si las autoridades estarán dispuestas a escuchar antes de que sea demasiado tarde.

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